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Full text of "Mensajero Valdense"

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O R G ANO OFICIAL DE LA FEDERACIO N DE IGLESIAS EVANGELICAS VALDENSES 
Resplandeced como luminares en el mundo (Filip. 2: 15) 


Director Responsable: 

JULIO TRON. — Colonia 

Sub Director: 

SILVIO LONG. — Colonia 

Administrador: 

ERALDO LAGEARD. — Báez 484 — Tel. 41-43-22 
— Montevideo 



Redactores: 

Pastor JUAN TRON, Sra LIDIA B. de 
REVEL, Srta. BLANCA É. PONS. 

Imprenta Editora: 

“El Siglo Ilustrado’’. — Yí 1276, 

Teléfono: 8-53-15. — Montevideo. 


SUSCRIPCIONES: Uruguay $ 5.00 o|u. — Argentina $ 25.00 m[n. — Cambio de dirección: Uruguay § 1.00 o¡w. — Argentina § 4.00 m|n. 


CONTENIDO: 

Fiesta de la Cosecha. — Campaña de Evangelizacion. — Florenee Nightingale. — Actividad. — El Hospital Evangélico del Uruguay. —- Informe 
Anual del “Ejército de la Biblia Uruguayo”. — La Biblia en Brasil. — El Centenario de Montevideo. — Nuestros Niños. — Para fortalecer la 
Paz mundial. — Espíritu Cristiano y Patriotismo. — Condición del mundo al comienzo de la Era Cristiana. — La S’anta Cena. — ¿Puede un 
Cristiano ser Comunista? — Padrinos y Madrinas. — Actividad laica. — 'Ecos Valdenses. — In Memoriam 


Fiesta de la Cosecha 
Día de Gratitud 

Demasiadas veces la prosperidad, en lu¬ 
gar de conmovernos al contemplar la bon¬ 
dad de Dios, nos oculta su mano. Hay per¬ 
sonas que consideran la felicidad como un 
derecho; les parece natural que sus negocios 
prosperen, que su vida sea tal como la de¬ 
sean, y no piensan que todo es misericor¬ 
diosa dádiva divina que tendríamos que re¬ 
cibir de rodillas. Nos acostumbramos de tal 
manera a las bendiciones del Señor que no 
nos llaman más la atención. Todos recuer¬ 
dan las palabras del rico de la parábola: 
“mis ” frutos, “mi” grano, “mis” bienes; 
son reveladoras de un ánimo orgulloso. 
¿Acaso no descubrís el mismo sentimiento 
cuando oís hombres que dicen: es por mi 
trabajo, mi inteligencia, mis esfuerzos que 
tuve éxito en la vida! El hombre se cree 
él solo artífice de su existencia; olvida la 
amonestación de San Pablo : ¿ Qué tenemos 
que no hayamos recibido? Y si liemos reci¬ 
bido ¿por qué gloriarnos? El hombre no es 
árbitro absoluto de su destino y cuando se 
atribuye asimismo un honor que no le es 
debido, Dios, a quien somos deudores de to¬ 
do lo que tenemos, derriba el ídolo que ha¬ 
bíamos construido, para recordarnos que no 
entiende ceder a nadie la gloria que le per¬ 
tenece. 

Porque, si Dios interviene así en modo 
drástico, es para evitarnos un mal aún más 
profundo: el egoísmo. El que olvida Dios ol¬ 
vida también a los hombres. Su espíritu se 
petrifica, su corazón se torna insensible, to¬ 
do su ser interior está envuelto en un espe¬ 
so manto de hielo, cínico ante la miseria 
que tortura tantas víctimas inocentes. Cuan¬ 
do Dios nos asesta rudos y repetidos gol¬ 
pes — pruebas físicas o morales, lutos, pér¬ 
didas de bienes — debemos reconocer que 
son signos de la piedad de Dios, que quiere 


salvar lo que el hombre posee de más va¬ 
lioso : el alma. 

* # * 

La Fiesta de la Cosecha es una de las mu¬ 
chas ocasiones en que estamos bien dispues¬ 
tos a considerar detenidamente la bondad 
del Creador. — contar los beneficios de Dios 
dice el Salmista — no por el placer que ex¬ 
perimenta el avaro que ve aumentar su for¬ 
tuna, sino porque la visión de los bienes que 
recibimos de la Providencia es revelación 
del amor divino —también podemos com¬ 
prender mejor nuestra responsabilidad. Dios 
exige según la medida en que da. Porque, 
notadlo, son “todas” las bendiciones divi¬ 
nas que debemos contar, no solamente los 
bienes materiales; es la salud, el trabajo, la 
casa, el afecto de la familia. Nuestra patria 
ofrece a todos la posibilidad de crearse una 
situación económica que permite vivir hon¬ 
radamente. Gozamos de plena libertad de 
conciencia y de culto y podemos servir a 
Dios según las aspiraciones de nuestra al¬ 
ma. Y ¿qué decir de las bendiciones perso¬ 
nales y de familia recibidas en este último 
año f Tantas voces que nos repiten la ex¬ 
hortación del apóstol: sed agradecidos. 

* * * 

La exposición en el templo de frutos del 
campo es un símbolo: se reconoce que una 
paite es debida a Dios. 

Es significativo que la Fiesta de la Co¬ 
secha se llame también Fiesta de Gratitud 
y a veces Día de Humillación, porque debe¬ 
mos reconocer que Dios no nos trata según 
nuestros méritos sino según su gran amor. 

Notemos la antigüedad y la universalidad 
de esta institución. En los albores de la hu¬ 
manidad, la ofrenda de Caín y Abel. El sen¬ 
timiento de gratitud a Dios debe ser como 
el fuego sacro en el culto de Roma pagana: 
nunca debe apagarse; y eso no sucederá si 


nos deleitamos en contemplar la bondad de 
Dios, como lo hacía el salmista, quien ex¬ 
clamaba; ¿Qué es el hombre para que ten¬ 
gas de él memoria y el hijo del hombre que 
lo visites? Deudores somos; Dios, nos man¬ 
da que le devolvamos lo que le debemos ha¬ 
ciendo obi’as buenas, las que son pruebas 
de nuestra gratitud y manifestaciones de 
nuestra fe. 

tr. 

Campaña de Evangelización 

Durante los días 2 al 9 de diciembre pró¬ 
ximo pasado tuvo lugar una campaña de 
evangelización que abarcó las localidades 
de Colonia, Juan L. Lacaze, Tararii*as y 
Rosario. 

Ella estuvo a cargo de dos integrantes 
de un equipo de la Misión Evangélica La¬ 
tinoamericana que venía recorriendo algu¬ 
nos países de América del Sur. La campa¬ 
ña tenía como base central la ciudad de 
Montevideo, donde desde el l 9 al 16 de 
diciembre estaba radicado el “grueso” del 
equipo visitante. 

Gentilmente los organizadores ofrecieron 
dedicar algunos días pai-a visitar algunas 
ciudades donde la Iglesia Valdense tiene 
obra de evangelización establecida, lo que 
se aceptó con placer, organizándose sen¬ 
das campañas en las ciudades y pueblos 
arriba mencionados, y cuyos detalles estu¬ 
vieron a cargo de los pastores Valdenses 
de Colonia - Riachuelo - San Pedro, C. Cos¬ 
mopolita, Tarariras, Colonia Valdense. 

El equipo de altavoces del hermano Al¬ 
do Godino prestó su valiosa colaboración 
uo sólo en la propaganda previa, sino en 
la transmisión de las conferencias, de mo¬ 
do que aún las personas nnxy alejadas de 
los oradores podían oírles claramente. 

Abundancia de folletos, volantes y mu¬ 
rales previamente distribuidos, — en al¬ 
gunos lugares casa por casa —, artículos 























































a 


MENSAJERO VALDENSE 


Febrero l 9 de 1955 


en los periódicos lpcales, también contribu¬ 
yeron a que nadie quedase sin enterarse de 
las reuniones. 

Los integrantes del equipo, que nos vi¬ 
sitaron fueron el dibujante Pbil Saint y 
el conferenciante Eliseo Hernández. 

El primero, norteamericano de naciona¬ 
lidad, dibujaba en el pizarrón primeramen¬ 
te algunas caricaturas o dibujos cómicos que 
iba comentando y sacando de ellas alguna 
exhortación de carácter moral o espiritual. 
A veces, siendo traducido; otras, hablando 
directamente en un español algo... a tro¬ 
pezones. Terminaba su labor dibujando un 
“cuadro de fondo” del que también ex¬ 
traía abundantes exhortaciones o al que 
acompañaba con el canto de un himno 
religioso con su hermosa voz de barítono. 

El trabajo del hermano Saint — con 
la mano izquierda generalmente —, y sien¬ 
do “ciego” para varios colores — llamó po¬ 
derosamente la atención a todos por su ra¬ 
pidez, colorido y acabado verdaderamente 
artísticos. El mismo dijo no ser artista, si¬ 
no un “macaneador”; pero lo cierto es que 
sus dibujos eran verdaderas obras de arte. 

Terminada esta parte, el público había 
terminado por congregarse numeroso y, 
preparado además por el canto de algunos 
himnos por el grupo evangélico reunido, 
o por el coro local, estaba listo para es¬ 
cuchar el mensaje central a cargo del her¬ 
mano Hernández. Oriundo de El Salvador, 
en cuya capital dirige una importante 
Iglesia, es éste un elocuente orador que 
dirigió urgentes llamados a la conversión 
y a la vida cristiana. Su propia experien¬ 
cia servía de apoyo a los llamados al pú¬ 
blico a que entregasen sus vidas a Cristo. 

A su invitación numerosas personas le¬ 
vantaban sus manos declarando así que se 
decidían a vivir con Cristo, y pasaban al 
frente a dar sus nombres y dirección pa¬ 
ra recibir luego un curso bíblico por co¬ 
rrespondencia. 

Las conferencias tuvieron lugar: en la 
ciudad de Colonia, en la plaza pública; 
en Juan L. Lacaze, también en la plaza 
pública; en Tarariras, una al aire libre y 
otra en el cine Rex; en Rosario, las dos 
en el ex-cine. 

La concurrencia varió desde unas cua¬ 
trocientas hasta más de mil personas cada 
vez. Fué interesante notar que en Juan 
Lacaze la concurrencia en la segunda no¬ 
che fué muy superior a la primera. En 
Tarariras, la conferencia en el cine contó 
con bastante menos concurrencia que al ai¬ 
re libre. En Rosario, el salón no era... 
de lo más acogedor, y fué notable que — 
al menos la segunda noche — nadie le¬ 
vantase la mano en señal de aceptación a 
Cristo. 

La experiencia demostró que nuestros 
públicos responden mucho más a una reu¬ 
nión al aire libre que en un local cerra¬ 
do ; especialmente cuando reina la alta 
temperatura que nos acompañó durante 
esas noches. 

También se pudo comprobar que en nues¬ 
tros ambientes la gente es muy reacia a 
hacer manifestación pública de su fe. 

Los coros locales hicieron también una 
hermosa y bendecida experiencia al can¬ 
tar el Evangelio en público aún en las pla¬ 


zas, con el definido propósito de anunciar 
el Evangelio. Sin duda sus integrantes es¬ 
tarán agradecidos a Dios por esta expe¬ 
riencia. 

i * # # 

Se ha sembrado abundantemente la Bue¬ 
na Nueva de Salvación. Sin duda el es¬ 
fuerzo ha sido muy breve. Pero ello nos 
dice que es posible repetir actos semejan¬ 
tes, y cumplir así con el mandato del Se¬ 
ñor, de predicar el Evangelio “a toda cria 
tura”. 

¿Los resultados? Al Señor de la mies los 
confiamos. Si tan sólo aquellas personas 
que lo han manifestado públicamente se 
esfuerzan por seguir a Cristo, el trabajo, 
los gastos, los viajes habrán valido la pe¬ 
na que fuesen hechos. Así lo esperamos 
y lo pedimos a nuestro Dios. 

C. N. 

Florence Nightingale 

ii 

La señora de la lámpara 

Florence Nightingale pasaba gran parte 
de su tiempo sumergida en un aplastante 
trabajo administrativo para responder a to¬ 
dos ios requisitos burocráticos, para orga¬ 
nizar el trabajo de sus enfermeras, para 
agradecer los dones que llegaban de Ingla¬ 
terra, para distribuirlos equitativamente, 
para cumplir con los últimos encargues que 
le había dejado algún soldado moribundo. 
De noche tomaba una lámpara y recorría 
lentamente los grandísimos salones dete¬ 
niéndose al lado de cada enfermo, asistiendo 
a todos los moribundos de la sección que le 
había sido confiada. Asistió así hasta sus 
últimos momentos a dos mil de ellos en el 
invierno de 1855. Cuando llegaba alguna 
remesa de heridos y el trabajo era más 
apremiante que de costumbre ella era capaz 
de estar de pie 24 horas continuadas y se 
la vió a veces arrodillada por ocho horas 
seguidas vendando heridas. 

Además de la atención directa de los sol¬ 
dados y del trabajo administrativo en ge¬ 
neral se ocupó de la reconstrucción de una 
parte del edificio que servía de hospital, de 
la instalación de cocinas racionales, de la 
limpieza en general y de infinidad de otros 
trabajos, privándose del sueño para poder 
atender todos estos asuntos y gastando con 
generosidad no solamente su propio dinero 
sino todas las fuerzas de su robusto orga¬ 
nismo hasta agotarlas. 

Todo este trabajo no fué suficiente para 
que ella gozase del aprecio de todos los que 
la rodeaban : las propias enfermeras la con¬ 
sideraban demasiado autoritaria y trataban 
de rebelarse a ella mientras ella no exigía 
más que un estricto cumplimiento de la dis¬ 
ciplina, sin el cual su empresa iría a un 
bochornoso fracaso; las autoridades del hos- 
pital no dejaban de sentirse algo humilla¬ 
das por haber tenido que acudir a la ayuda 
de personal civil y se mostraban a menudo 
envidiosas o mezquinas; los oficiales del 
ejército trataban con sumo desprecio a sus 


soldados y no pensaban valiese la pena tan¬ 
to trabajo por ellos. 

►Siendo el ejército inglés a base volunta¬ 
ria, generalmente los que se alistaban en él 
como soldados no eran los mejores ciudada¬ 
nos sino los que no habían encontrado nin¬ 
guna otra ocupación o que habían tenido al¬ 
guna pendencia en su pueblo de origen; 
añádase su constante abuso de la bebida y 
se tendrán los motivos por qué los oficiales 
despreciaban a sus soldados. Sin embargo, 
Florence Nightingale consideraba con razón 
que ellos también eran seres humanos que 
podían ser rescatados de su manera plebeya 
de vivir y, no conforme con curarlos cuando 
estaban heridos o enfermos, se esforzó por 
organizar círculos de lectura para los con 
valecientes y por establecer un trámite sen¬ 
cido por el que ellos pudieran remitir su 
sueldo a sus familias en lugar de gastarlo 
en aguardiente. 

Más tarde, con la misma energía y a pe¬ 
sar de enconadas oposiciones; extendió su 
acción a la península de Crimea cuyos hos¬ 
pitales visitara. 

A mediados de 1856 la guerra había ter¬ 
minado: Florence Nightingale podía volver 
a su casa. 

Pero muchos soldados que ella había aten¬ 
dido habían vuelto antes que ella y habían 
hablado de “la señora de la lámpara'’ co¬ 
mo ellos la llamaban, de su heroica abne¬ 
gación, de sus cuidados afectuosos, y una 
leyenda había nacido y habían nacido can¬ 
ciones sobre ella que todos cantaban. Para 
su regreso se organizaron espectaculares 
fiestas de recepción, pero ella rehusó todo 
eslo: sólo aceptó el producto de una sus¬ 
cripción popular para dedicarlo a alguna 
institución benéfica que llevaría su nombre. 
Quebrantada en su salud y afligida por la 
oposición terca y obstinada con que ha¬ 
bía tropezado su obra desinteresada y hu¬ 
manitaria, volvió a Inglaterra sola y bajo 
un nombre supuesto. 

“Dos figuras heroicas emergen de la gue¬ 
rra de Crimea, el soldado y la enfermera. 
Para ambos se produjo una transformación 
de la opinión pública respecto a ellos y pa¬ 
ra ambos esto fué obra de miss Nightinga¬ 
le. Nunca más el soldado británico sería 
considerado como un bruto borracho, como 
la hez de la tierra, sino que sería en ade¬ 
lante el símbolo del coraje, de la lealtad, 
de la resistencia. Nunca más la enfermera 
sería representada con el aspecto de una 
bruja ebria y desvergonzada. Miss Nightin¬ 
gale había impreso en la profesión de en¬ 
fermera su propio sello. La enfermera que 
surgía de la guerra de Crimea, enérgica y 
caritativa, dueña de si misma frente al do¬ 
lor, desinteresada, superior a toda consi¬ 
deración de sexo y de clase social, estaba 
hecha a imagen de miss Nightingale. Ella 
misma guardaba de la guerra de Crimea la 
impresión de un fracaso, pero en realidad 
en medio del desorden y de la mugre, de 
los sufrimientos y de los reveses había rea¬ 
lizado una revolución”, (pág. 243). 

40 años de trabajo silencioso 

Aquí termina la etapa heroica de la vi¬ 
da de Florence Nightingale pero empieza 
para ella otra misión, más modesta, más 
oculta, pero a la que se entregará con ex- 








MENSAJERO VALDÉNS1 


I 


Febrero 1 <? de 1955 


cepeional energía por cuarenta años más: 
]a de sacar las consecuencias de lo que ella 
había visto y experimentado en Crimea. 

Allá, en pocos meses, el 73 % de ocho re¬ 
gimientos había sido destruido por la en¬ 
fermedad. Había pues que reformar la or¬ 
ganización sanitaria del ejército inglés. Con 
este fin ella desarrolló una enorme activi¬ 
dad política y administrativa escribiendo 
ella misma a mano larguísimos informes, 
memorias, estadísticas etc. El resultado 
práctico de sus desvelos en este campo fué 
relativamente limitado; la reforma de los 
servicios sanitarios del__ejército se hizo, pe¬ 
ro independientemente de la acción desarro¬ 
llada por ella. 

Mayor éxito la recompensó por sus tra¬ 
bajos a favor de instituciones hospitalarias 
civiles, pero su obra mejor fué la escuela 
de enfermeras que llevaba su nombre: a 
ella dedicó el fondo de la colecta popular y 
su constante atención siendo por muchos 
años como una madre y una consejera de 
varias generaciones de enfermeras que allí 
se educaron y con las cuales mantuvo co¬ 
rrespondencia por muchos años. 

La mayor parte de este trabajo lo cum¬ 
plió estando en cama porque desde su es¬ 
tada en Scútari su salud se había grande¬ 
mente debilitado. Todo lo que ella hacia 
era prolijamente preparado y práctico; 
ciertos formularios en uso en el ejército in¬ 
gles iiasta poco antes de la última guerra 
jos nauia preparado ella y seguían siendo 
nenes a pesar de todos ios caniDios inter¬ 
venidos en tantos años. 

En su estada en Keiserwerth en la casa 
de Diacomsas del Pastor Eliedner ella ha¬ 
bía aprendido que una enfermera necesita 
a la par de un conocimiento científico de 
su profesión, una adecuada preparación es¬ 
piritual; siendo muy tolerante en materia 
de renglón no quena por cierto hacer de 
las enfermeras propagandistas de ninguna 
idea religiosa pero afirmaba constantemen¬ 
te que una profesión tan noble no se pue¬ 
de ejercer como corresponde sin tener una 
vida espiritual intensa. (Quizás este concepto 
de Eiorence Noghtmgale está siendo deja¬ 
do demasiado de lado en la actualidad. 

Los largos años de trabajo silencioso ha¬ 
bían hecno olvidar al mundo su existencia 
de modo que a principios de este siglo mu¬ 
chos descubrieron con sorpresa que vivía 
todavía esta mujer que la mayoría creía 
muerta desde 30 o 4(J años. Pero para ella 
estaba llegando el tiempo del reposo, una 
ceguera progresiva y luego la chochez la 
separaron siempre mas del mundo, y cuan¬ 
do en 1907 le fué otorgada la Orden del 
Mérito siendo la primera mujer en recibir 
.tal condecoración, no pareció darse bien 
cuenta de lo que sucedía. El 13 de agosto 
de 19J.0 hacia el mediodía se durmió, y no 
despertó más. 

Aldo Comí)a. 

(1) Esta cita así como las siguientes y todos 
los datos contenidos en este artículo, están sa¬ 
cados del libro de Cecil WoodhamiSmith, “Fio 
rence Nighcingale”, (traducción francesa publi¬ 
cada por Albin Michel, París) . 


En el transcurso de este año 1955 
la Iglesia Valdense conmemorará: 

El IV Centenario de los primeros 
Templos valdenses. 

El III Centenario de las Pascuas 
Piamontesas. 

El I Centenario de la Facultad de 
Teología. 

El I Centenario de la Librería Clau- 
diana. 

El último Sínodo recomendó que 
esos acontecimientos fuesen recorda¬ 
dos e ilustrados por medio de publi¬ 
caciones 'y en los periódicos de la 
Iglesia. Los vamos a narrar a gran¬ 
des rasgos en cuatro artículos, dos de 
los cuales publicamos hoy y los res¬ 
tantes próximamente. 


Actividad 

No obstante el derecho que tiene el in¬ 
dividuo de acogerse a los beneficios de la 
jubilación, existen muchas personas que 
tratan de dilatar esa oportunidad; unas 
por considerarse aun capaces de continuar 
desempeñando sus actividades. Juiciosa y 
prudente, la primera reflexión. Honrado y 
patriótico el segundo razonamiento. En los 
tiempos actuales hay un marcado frenesí de 
cambiar la vida de trabajo por otra dia- 
metraimente opuesta, viéndose las oficinas 
de jubilaciones atestadas de postulantes. El 
espíritu de lucha se halla en postración, lo 
que hace decir a un colega uruguayo: 
“Nuestros males más graves se derivan del 
menosprecio del trabajo. La agitación con¬ 
fundida con la acción, la tendencia de vi¬ 
vir del empleo y la política, el amor a la 
quimera, a las brillantes posiciones, etc.: 
he aquí ios factores que obrando negativa¬ 
mente en nuestro proceso social producen 
ese fenómeno que no escapa a la observa¬ 
ción más somera y se objetiva de este mo¬ 
do : muchos que proyecten y pocos que eje¬ 
cuten; muchos que dirijan y pocos que tra¬ 
bajen; muchos para consumir y pocos pa¬ 
ra producir”. Más adelante el maestro se 
dirige a la escuela en estos términos: “En¬ 
señemos a no contar sino sobre las pro¬ 
pias fuerzas; fuera recomendaciones, fuera 
padrinos, toda vez que no nos han de guiar 
a una posición independiente, ni nos han 
de poner a cubierto de grandes decepcio¬ 
nes”. 

La Obra de Guyot - Daubes nos refiere 
muchos ejemplos de personas eruditas que 
amaban el trabajo; también de trabajado¬ 
res que amaban el estudio. En París exis¬ 
ten cátedras para artesanos atendidas por 
profesores sin sueldo. A ellas concurren 
obreros con sus trajes de trabajo, muchos 
de los cuales van a cenar después de la 
lección. Abundan ejemplos históricos de ar¬ 
tesanos eruditos; daremos algunos nombres: 
Amyot era hijo de curtidor; trabajó en 
el oficio del padre, pasando luego a un 
liceo en París en calidad de portero y, des¬ 
de ese cargo aprendió latín, griego, filo¬ 
sofía y matemáticas. Tradujo a Plutarco, 
fué limosnero de Carlos IX, Obispo en 


Melun en 1523. El zapatero holandés Rem- 
brandsz, nacido en 1610, publicó una obra 
sobre el Sistema Copérnico. En 1710 Fer- 
gusson construyó aparatos astronómicos; 
luego/se entregó a las matemáticas, llegan¬ 
do a ser profesor de física de fama. El pas¬ 
tor de ovejas Pedro Anick (tirolés), em¬ 
pezó a estudiar cuando tenía 30 años, ba¬ 
jando de la montaña los domingos para de¬ 
dicarse al estudio; fué geógrafo al servi¬ 
cio de su gobierno. El fdósofo Burrit que 
conocía 18 lenguas antiguas y 22 europeas 
fué herrero en su juventud; solamente en 
las horas libres de su trabajo manual es¬ 
tudiaba. Diderot fué cuchillero en Langres; 
también albañil. Todos conocemos su bri¬ 
llante personalidad intelectual. Baillet, 
cuando inició sus estudios, se vió reducido 
a comer una vez al día y estudiaba a luz 
de los faroles del alumbrado público. El 
oficio de zapatero agrupa el nombre de mu¬ 
chos sabios: tenemos a Longon a quien se 
le otorgó el gran premio Gobert por su 
erudición profunda sobre: “Geografía de 
la Galia”. El Papa Urbano IV fué zapa¬ 
tero; el mismo oficio ejerció Linneo y cuan¬ 
do ingresó en la Universidad de Upsal (to¬ 
men nota los estudiantes puntillosos) para 
costearse los estudios remendaba los za¬ 
patos a los compañeros. También claveteaba 
suelas el gran arqueólogo Wuickemann; lo 
propio hacía su colega John Brandt, cuan¬ 
do Joven. Para no abusar del espacio en 
estas columnas amigas vamos a cerrar la 
lista de estas personalidades de acción y 
perseverancia. 

Todos podemos tomarlas como dechado, 
sin menoscabo de la actitud de aquellos in¬ 
migrantes valdenses que al pisar estas tie¬ 
rras hospitalarias, venían animados de grau 
voluntad de trabajo, sin más recurso que 
sus brazos robustos, sin más amparo que 
su valor, puesta su fe en Dios. 

Carlos Klett. 

El Hospital Evangélico 
del Uruguay 

Luego de 25 años de estar acariciando 
una idea particularmente grata para los 
evangélicos del Uruguay, hemos podido 
asistir a la cristalización de tantos anhelos. 
En los últimos días del pasado mes de no¬ 
viembre se dió comienzo a las obras de 
construcción del Hospital - Sanatorio Evan¬ 
gélico. Dentro de dos años esperamos ver¬ 
lo sirviendo a la comunidad. 

Pero ésto no es todo. Hay algo más que 
ha constituido para todos un nuevo moti¬ 
vo de inspiración, que nos ha hecho sen¬ 
tir la ayuda de Dios en nuestro trabajo. 
Del 12 de noviembre al l 9 de diciembre, 
se realizó en Montevideo la Gran Cruza¬ 
da pro Hospital Evangélico, en la cual nos 
lanzamos a la conquista de $ 250.000.00. 
Se alistaron como soldados de la Cruzada, 
150 colaboradores pertenecientes a diver¬ 
sas denominaciones, que trabajaron con to¬ 
do el ahinco y amor que merece y que 
despierta una obra de esta naturaleza. Tres 
veces a la semana nos reuníamos para dar 
el informe de nuestro trabajo, los resulta- 












fóísÑSAjifeÓ VálMñSS 


íh'ebféi'o de 1Í)6B 


4 


dos obtenidos, comunicarnos nuestras ex¬ 
periencias, alimentar nuestra fe y salir nue¬ 
vamente a la lucha por un ideal de bue¬ 
na voluntad. Fué realmente una fiesta del 
espíritu durante esos 20 días, ver y parti¬ 
cipar del entusiasmo, el bullicio y la ale¬ 
gría de esas reuniones. 

Pero todo ello no era solamente aparien¬ 
cia. Detrás de todo ese movimiento había 
un trabajo efectuado con tenacidad y con¬ 
vicción. Ello dio como resultado el éxito 
que se obtuvo en ese primer momento de 
la Cruzada. En números fué así: se reali¬ 
zaron 2.000 visitas; se obtuvieron 1.800 do¬ 
naciones; se alcanzó la suma de $ 222.000.00. 
Hubieron donaciones desde $ 0.50 hasta 
$ 60.000.00. Todo el mundo feliz de poder 
contribuir. 

Alguno dirá: no se llegó a la meta. En 
ese momento no. Pero quedaron aun en 
poder de muchos colaboradores, varias vi¬ 
sitas que realizar. Algunas de ellas impor¬ 
tantes. Desde el cierre de la Cruzada se 
lia continuado recibiendo donaciones, están¬ 
dose ya por los $ 230.000.00. Estamos se¬ 
guros que antes de comenzar el nuevo año, 
habremos alcanzado la meta y quizá su¬ 
perado. 

Viene ahora la gran Cruzada para el 
Interior del país, que se realizará en el 
otoño próximo. La meta es de $ 150.000.00. 
Por noticias que nos han llegado, sabemos 
que los hermanos del Interior están deseo¬ 
sos de colaborar con el Hospital. Todos 
tendrán la oportunidad. 

Así los evangélicos estaremos sirviendo 
al pueblo, facilitándole un lugar de sani¬ 
dad para el cuerpo y para el espíritu, y 
al mismo tiempo, como lo dice el lema de 
nuestra Cruzada, dando un testimonio de 
nuestra fe. 

Informe anual del “Ejército de la 
Biblia Uruguayo” 

AÑO 1954 

★ Un año más de vida 

Por la gracia del Señor, el Ejército de 
la Biblia Lruguayo, ha cumplido su 5 V ani¬ 
versario. Ha sido un año rico en bendi¬ 
ciones, aunque fué menester enfrentar se¬ 
rias dificultades de diverso orden las "?[ue 
fueron salvadas en las fuerzas de Dios. 

★ Experiencias de poder y de gozo 

Huelga consignar el hecho original de 
unas 2uü personas que con motivo de Ja 
campaña financiera para la adquisición del 
Coche Bíblico, alistaron sus nombres en eJ 
Ejército de la Biblia. El esfuerzo finan¬ 
ciero ha superado los cálculos más opti¬ 
mistas. El pueblo evangélico ha ofrendado 
con verdadero amor para esta causa del 
Señor. Han sido colectados $ 6.514.44 (seis 
mil quinientos catorce pesos con cuarenta 
y cuatro centésimos) a más de esa suma 
liemos recibido en promesas $ 4.775.00 (cua¬ 
tro mil setecientos setenta y cinco pesos) 
lo que arroja un total de $ 11.289.44. 


★ 1.000 soldados on más de 50 logares 

de la República 

Lenta pero ininterrumpidamente prosigue 
la incorporación de soldados. El movimien¬ 
to hoy ha alcanzado a más de 1.000 sol¬ 
dados y se ha extendido a más de 50 lu¬ 
gares de la República. Nuevas solicitudes 
continúan llegando de distintas partes del 
país para la exposición del plan del Ejér¬ 
cito. 

★ Valiosa adquisición 

EL Ejército acaba de muñirse de una es¬ 
tupenda camioneta, marca “Bcdford” Mod. 
53 de 85 II. P. cuya potencia y capacidad 
le permiten transportar una carga de has¬ 
ta 2 toneladas. Con el auxilio de tan im¬ 
portante herramienta de trabajo las tareas 
serán realizadas con mayor celeridad y ma¬ 
yor efectividad. La flamante camioneta co¬ 
mo así también el equipo de evangelización 
con que estará dotada, quedará a nombre 
de una Junta de fideicomisarios integrada 
por los siguientes hermanos: por el pueblo 
Valúense el Sr. Humberto Perraclión, por 
los Hermanos el Sr. Aldo Tossi y por los 
Bautistas el Sr. Juan C. Figoni. 

★ Personería Jurídica 

{• : ’ » 

En base al rápido crecimiento del Ejér¬ 
cito de la Biblia y al capital invertido que 
debe quedar en custodia, se están trazando 
los planes conducentes a Ja obtención de 
personería jurídica. 

★ Nuevo record de venta de Biblias 

En el curso de los seis primeros meses 
del año 1954 fué batido el último record 
de venta de Biblias alcanzado en el año 
1953. Este indicio inspirador nos hace vis¬ 
lumbrar un glorioso despertar para nues¬ 
tro querido Uruguay. Por su parte el nue¬ 
vo coche ha tomado el primer cargamento 
de 700 Biblias. 

★ Saldrá a luz 

Con el fin expreso de ayudar a crear 
la conciencia en lo que concierne a la ne¬ 
cesidad de propagar la Biblia, será publi¬ 
cado un interesante librito conteniendo her¬ 
mosos y conmovedores testimonios del po¬ 
der transformador de la Biblia. 

★ Edición de 100.000 estampillas 

Una edición de 100.000 estampillas y en 
dos colores — rojo y verde — será puesta 
en circulación con motivo del primer lus¬ 
tro del Ejército de la Biblia Uruguayo. 

★ Síntesis histórica de un libro difamado 

Bajo el título de: “20 años paralítico” 
fué publicado un pequeño opúsculo en don¬ 
de se narra la biografía de un hijo de 
Dios. El cura párroco de la ciudad de Car¬ 
melo Sr. Querubín Juan, pretendió impug¬ 
nar con términos denigrantes la obrita. Su 
actitud anticristiana despertó enorme inte¬ 


rés por conocer tal obrita y en razón de 
ello fueron publicadas tres ediciones. El 
autor agradece al Sr. cura porque de ese 
modo el aporte financiero donado al Ejér¬ 
cito de la Biblia ha sido mucho mayor. 

Vuestro en el glorioso Servicio: 

Ismael Giménez Cremasco. 

La Biblia en Brasil 

La traducción de la Biblia. En los últi¬ 
mos años del siglo XV, auspiciada por la 
reina de Portugal, Leonor, fué publicada 
una Vida de Cristo. Era una “armonía” de 
los Evangelios. Diez años más tarde fué 
publicada una versión de los Hechos de los 
Apóstoles y algunas cartas apostólicas. El 
primer Nuevo Testamento completo, tradu¬ 
cido al portugués, data de 1681, en Amster- 
dam. Pasaron cien años antes que fuera 
publicada otra traducción, la que fué obra 
de J. Ferreira de Almeida, portugués con¬ 
vertido en Holanda, consagrado pastor y 
enviado a Batavia. Allí inició la traducción 
de las Sagradas Escrituras, que no pudo 
llevar a cabo, y que otros pastores termina¬ 
ron. En 1917 fué publicada una nueva ver¬ 
dón bajo los auspicios de las Sociedades 
Bíblicas Unidas. i 

*4 _..... 

Los Pioneros de la obra bíblica. El pas- 

por Santiago Tomson durante diez y ocho 
años consagró todas sus fuerzas en distri¬ 
buir la Sagrada Escritura en las naciones 
latino-americanas y fué el precursor de la 
obra evangélica en Sudamérica. Cuando las 
fronteras del Brasil se abrieron a la inmi¬ 
gración, al comercio con el exterior, y se 
permitió hacer obra misionera, la Iglesia 
Metodista envió algunos pastores a este 
campo nuevo; ellos fueron también agentes 
de las Sociedades Bíblicas. Particularmen¬ 
te provechoso fué el trabajo del Rev. D. P. 
Kidder durante su largo ministerio. Muy 
bendecida la colaboración de laicos, comer¬ 
ciantes, médicos, empelados que dedicaron 
al trabajo misionero por medio de la Biblia 
parte de su tiempo. 

La primera “Casa de la. Biblia” en Bra¬ 
sil fué abierta en 1856. El encargado, señe* 
R. Corfield, vendió en sus giras misioneras 
durante dos años más de doce mil Biblias 
y Nuevo Testamentos. Uno de los represen¬ 
tantes más activos de la Sociedad Bíblica 
en Brasil fué el Rev. G. Dos Santos; en 
1879 asumió el cargo que ocupó sin inte- 
rruución por 23 años; durante ese periodo 
vendió 413.946 ejemplares de las Sagradas 
Escrituras. En 1881 fué recibido por el em¬ 
perador Pedro II a quien ofreció una Bi¬ 
blia que hoy se encuentra * en la Biblioteca 
Nacional de Río de Janeiro. 

El trabajo prosigue. En la actualidad un 
grupo de hombres recorren el país pene¬ 
trando en regiones donde ninbún extranje¬ 
ro había aún podido entrar. Uno de ellos 
viajó durante 250 días en el interior de la 
República cumpliendo una muy provecho¬ 
sa obra misionera. Cierto día llegado a una 
ciudad fué echado a la cárcel. Allí conoció 
a un preso que compró una Biblia. Empezó 












Febrero 1^ de 1955 


MENSAJERO VALDENSE 


8 


a leerla con insólita perseverancia y enan¬ 
do recobró la libertad y volvió a su ciudad 
nativa reunió a los vecinos a los que leía 
una páginas de la palabra de Dios. Aros 
más tarde un misionero llegó allí, con el 
propósito de fundar una iglesia, encontró a 
muchas personas que tenían la costumbre 
do congregarse neriódicamente para estu¬ 
diar la Biblia. No bay probablemente nin¬ 
gún otro país donde la obra bíblica de re¬ 
sultados tan grandes como en Brasil, du¬ 
rante estos últimos 20 años. Allí donde en 
el pasado difícilmente se aceptaba la Bibb’a, 
ahora los misioneros no pueden satisfacer 
los deseos de todos los aue la solicitan. Las 
iglesias evangélicas están juntando ricas 
cosechas donde los pioneros de la Biblia 
lian sembrado. Pastores, misioneros reco¬ 
nocen la suma importancia del trabajo he¬ 
cho por la Sociedad Bíblica. 

Mirando hacia adelante. En 1942 las dos 
Sociedades bíblicas inglesa y americana se 
unieron en una sola; Sociedades Bíblicas 
Luidas. Fue un paso acertado: en seis años 
■— 1942-1948 — se vendieron 6.000.000 de 
ejemplares de la Biblia. En 1948 se fundó 
la Sociedad Bíblica del Brasil. En el culto 
de inauguración el secretario de la nueva 
sociedad afirmó que el plan que las Socie¬ 
dades se proponen es colocar una Biblia en 
cada hogar brasileño, revelar a los hombres 
la voluntad de Dios, despertar la concien¬ 
cia, forjar nuevas personalidades cristia¬ 
nas. Motivo de gratitud y gozo para la mi¬ 
sión fuá la emisión, por parte del gobierno 
brasileño, de una estampilla conmemorati¬ 
va en ocasión del “Día de la Biblia” en 
1951. El Ministro de Correos asistió a una 
gran reunión organizada por la Sociedad 
Bíblica y clausuró el culto con la oración. 

Ha ce quince años había un solo evangé¬ 
lico en el Congreso Federal, hoy son unos 
cuantos. Hasta el presente, y de una mane¬ 
ra muy especial en este último cuarto de 
siglo la obra misionera lleva frutos alenta¬ 
dores. Sin embargo quedan abiertas mu¬ 


chas puertas al evangelio en las que no he¬ 
mos entrado todavía y grandes posibilida¬ 
des existen para extender los confines del 
reino de Dios. ,J VT *| 

El Centenario y Montevideo 

VII 

El Templo: una semilla. 

En dos interesantes' artículos publicados 
en “La Vie Protestante”, la Srta. Rose 
Eguet narra algunas de sus experiencias en 
Dinamarca, en donde asistió, últimamente, 
a un curso especial organizado por la 
Alianza internacional ele las mujeres, con 
otras 29 delegadas de distintos países del 
mundo. 

Lo que más me llamó la atención en 
esos artículos, es la cantidad de obras so¬ 
ciales que hay en Dinamarca. Bien se pue¬ 
de decir que allí el individuo, desde su na¬ 
cimiento (más aún, antes de nacer, puesto 
que varios meses antes de dar a luz la fu¬ 
tura madre recibe toda clase de consejos 
y tiene derecho a medio litro de leche por 
día) v hasta su muerte es alentado en su 
trabajo y sostenido en sus dificultades por 
una serie de organizaciones sociales que 
funcionan con un sentido cabal de las ne¬ 
cesidades y de la dignidad de la persona¬ 
lidad humana. 

No he tenido que investigar mucho so¬ 
bre el principio de esos progresos sociales, 
pues la misma autora de los artículos de 
referencia da la explicación con estas pa¬ 
labras : 

“Recorriendo los caminos del Jutland, 
se ven aparecer en las alturas modestos 
Templos de campaña. TTn Templo aún no 
ha desaparecido y el siguiente ya se per¬ 
fila : es como una cadena ininterrumpida. 

Be me ha dicho nue tiene que ser así... 

TTno ya no se extraña de que un país 
tan chico hava podido realizar, también en 
el plano social, cosas tan grandes”. 


—Hablando del Centenario y Montevideo, 
varias personas nos han preguntado: “En 
lugar de pensar en construir un Templo 
/no sería mejor pensar en alguna obra so¬ 
cial? ¡Hacen falta tantas cosas!”. 

Confieso que soy muy partidario de las 
obras sociales; más aún, creo que para el 
individuo como para la Iglesia, las obras 
sociales han de ser una de las más im¬ 
portantes expresiones de su vitalidad. Creo 
empero también que el Templo, con todo 
lo que simboliza, es una semilla de las me¬ 
jores obras sociales. 

Sin el Templo y lo que el Templo sig¬ 
nifica, no tendríamos el Hogar para An¬ 
cianos, ni el Parque XVII de Febrero y 
tal vez tampoco el Liceo en Colonia Val- 
dense . . . 

El Templo que, con la ayuda de Dios, 
se levantará en Montevideo, será también 
una semilla, que producirá muchos frutos. 

Por cierto, se necesitan muchas cosas más 
que el Templo, pero el Templo y lo que 
el Templo significa, serán medios para al¬ 
canzar hermosas realizaciones también en 
el plano social. 

La colecta en Alférez. 

Excelente ha sido el resultado de la co¬ 
lecta en Alférez, por el espíritu de cola¬ 
boración puesto de manifiesto por muchos 
hermanos, por su generosidad y por su en¬ 
tusiasmo. 

De esa pequeña Comunidad hay tres do¬ 
naciones de mil pesos. Veintiún suscripto- 
res han anotado la cantidad global de 
$ 4.520.00, y algunas familias han quedado 
en contestar más adelante. 

Hasta la fecha, no hav allí ninguna do¬ 
nación inferior a $ 20.00. 

Alguien nos decía antes de realizar la 
colecta: “Los de Alférez, no contribuirán, 
puesto que aún tienen un déficit grande so¬ 
bre la construcción de su Templo”. Pero los 
hermanos de Alférez han pensado de otra 
manera. 

Juan Tron. 


NUESTROS NlNOS 


(A CARGO DE LA SRTA. BLANCA E. PONS) 


Cierto día un viajero recorría la Palesti¬ 
na, el país donde vivió el Reñor Jesús. Le 
llamaba la atención muchas cosas que pa¬ 
recían todavía de aquellos tiempos lejanos 
en que Jesús narraba cuentos a los niños y 
a los mayores. El lugar era seco y pedre¬ 
goso, hasta que llegó cerca de un pozo. 

Tres pastores habían traído allí sus reba¬ 
ños para darles de beber. Las ovejas sedien¬ 
tas, corrían y se entremezclaban las unaS 
con las otras; parecía un solo rebaño y no 
tres. El viajero se preguntaba: “¿Cómo van 
a hacer los pastores para volver a juntar 
sus propias ovejas”? Y se detuvo a esperar. 

Después que todas las ovejas hubieron be¬ 
bido, uno de los pastores, que estaba sen¬ 
tado a la sombra, se levantó y gritó: “¡ Men- 
ha”! (palabra árabe que significa: ¡Sígue¬ 
me !). 


Inmediatamente unas treinta ovejas se 
separaron del rebaño y siguieron tranquila¬ 
mente al pastor. 

Después otro pastor lanzó el mismo lla¬ 
mado: “)¡ Men - lAa ” ! “¡¡Men-ha”! y tol¬ 
das las ovejas que le pertenecían se dirigie¬ 
ron hacia él. 

Muy sorprendido por esa docilidad, el via¬ 
jero preguntó al tercer pastor si las ovejas 
lo seguirían a él, un desconocido. “¡Oh, ño, 
a usted no lo seguirían”!, contestó con mu¬ 
cha seguridad el pastor. 

Entonces el viajero quiso hacer la prue¬ 
ba ; pidió el pastor que le prestase su man¬ 
to, su turbante y su cayado. Disfrazado con 
estas cosas, comenzó a gritar: “¡Men-ha”! 
“¡Men-ha”! Las ovejas levantaron la ca¬ 
beza, lo miraron fijamente,* pero ni una dio 
un paso en dirección al viajero. 


—No siguen tus ovejas a nadie más que 
a tí ?, preguntó éste. 

—No, a menos que alguna de ellas esté 
enferma. Rolo en ese caso la pobrecilla se 
deja atraer por otra voz. 

# # # 

¿Cuál es la voz que conoces y a la cual 
obedeces 1 

* * * 

Dice Jesús: “El pastor va delante de 
las ovejas y las ovejas le siguen porque co¬ 
nocen su voz. Más al extraño no seguirán, 
antes huirán de él, porque no conocen la voz 
dejos extraños”. 









MENSAJERO VALDENSE 


Febrero l 9 de 1955 


EL OMNIBUS AMIGO 
(por Lomse A. Kohr) 


Pablito estaba solito en su nuevo bogar 
en la ciudad. Hacía pocos días sus padres 
se habían mudado allí. Le parecía que en 
la ciudad todos andaban apurados. 

En el campo, donde vivía antes, todo era 
amistad, y buena voluntad. El arroyo canta¬ 
ba para él; los árboles mecían las ramas sa¬ 
ludándole cuando él pasaba, y las flores 
se inclinaban cuando él las miraba. En el 
campo los pollitos, las vacas y los gallitos, 
todos parecían hablarle. 

Pablito pensaba cuán solo se encontraba 
en la ciudad, mientras caminaba por la ve¬ 
reda, dirigiéndose al almacén, a donde su 
mamá lo había mandado. Todas las mañanas 
tenía que ir, además, a la lechería a com¬ 
prar la leche. En cambio, en el campo, 
Daysi, la vaca, se la había dado generosa¬ 
mente. 

—Ten cuidado siempre en las esquinas al 
cruzar, le decía su mamá cuando él salía, 
como si en las esquinas hubiera cosas poco 
amigas. 

Así fué que Pablito se detuvo en la es¬ 
quina a mirar. Un ómnibus grande venía 
por la calle. La gente que iba en el ómnibus 
parecía como que viajara a disgusto en él; 
pero el ómnibus parecía amistoso. 

Sus faroles parecían mirar a Pablito; la 
punta de su motor parecía su nariz y su pa¬ 
ragolpes una boca sonriente. Al acercarse a 
la esquina, Pablito miró al ómnibus y lo 
saludó. 

Después de eso ya no se sintió tan solo. 

A la mañana siguiente tuvo que esperar 
un rato para ver el ómnibus. Pero esperó. 
Deseaba ver si todavía parecía estar son¬ 
riente y seguramente, ahora que buscaba 
una sonrisa, podía encontrarla. 

De este modo, todas las mañanas, cuan¬ 
do Pablito iba a buscar la leche, saludaba 
al ómnibus amigo. Y una mañana miró a 
las ventanillas, y ya la gente parecía que 
no estaba disgustada de viajar. Todos mira¬ 
ban hacia afuera y sonrerían y saludaban 
a Pablito. 

El saludó a todos. Cuando el ómnibus se 
perdió de vista, Pablito cruzó la calle y se 
fué corriendo a hacer su mandado. 

¡ Qué amistosa había sido la gente del óm¬ 
nibus! Parecía aquello tan lindo como las 
mañanas en el campo, cuando el arroyo can¬ 
taba, los árboles lo saludaban, y el perro, 
la vaca, el gato y los pollos le hablaban. 

Se maravillaba de que toda la gente lo 
hubiera saludado. No se detuvo a pensar 
que ser amistoso con los demás es contagioso 
como un resfrío. 

No sabía que su propia sonrisa se había 
esparcido por todo el ómnibus. 

{De La Aurora). 

LA COLMENA 
Mis queridas aebjitas: 

Aparecen hoy las últimas respuestas del 
año. Me sorprende que falten las de algu¬ 
nas abejas muy fieles. ¿Las enviaron? tam¬ 
bién están los nombres de los que merecen 


figurar en el Cuadro de Honor. A éstos, mis 
muy afectuosas felicitaciones. Me despido 
con cariño de la muy activa abeja Violeta 
Ponce, quien figura en la Colmena desde 
tantos años. Muchas gracias, Beatriz, por tu 
linda tarjeta. 

Respuestas de Diciembre 

Roberto Bertinat, Julia Armand-Ugon, 
Parinv y Dante Geymonat, Violeta Ponce, 
Etel Planchón, Glenys Ramean, Walter Hu¬ 
go v Rubén Jourdan, Nelda Neerhi, Mar¬ 
ta E. Nan, Silvia Bertinat, Wilfrido Ra¬ 
mean, Rubén Dalmas Malan, Elsa y Edda 
Eichhorn, Julio A. Nan, Silvio y Denis 
Geymonat; Norita Griot. 

Cuadro de Honor 

Roberto Bertinat, Julia A. Algon, Fanny 
y Dante Geymonat, Violeta Ponce, Etel 
Planchón, Glenys Ramean, Walter Huiro y 
Rubén Jourdan, Silvia Bertinat, Wilfrido 
Rameau, Rubén Dalmau, Elsa y Elda Ei¬ 
chhorn, Silvio y Denis Geymonat. 

Con 9 respuestas ■. Mabel Rivoir, Boris Ar- 
tus, Marta Nan, Beatriz Tron, Edgardo 
Artus, Julio A. Nan. 

Para fortalecer la Paz mundial 

Si sigue siendo abrumadora la atmósfe¬ 
ra internacional creada por el espíritu béli¬ 
co, e inseguro el inmediato porvenir, no es- 
catinan sus esfuerpos los que sinceramente 
quieren la paz. El deseo de paz es induda¬ 
blemente general, ardiente, profundo, en 
todos los países del mundo. Creo en la sin¬ 
ceridad de muchas tentativas de buscar un 
terreno firme en que sea posible edificar, 
sobre bases sólidas, el edificio de la paz 
mundial, justa y duradera, de la paz cris¬ 
tiana. El hecho de que, aunaue han fracasa¬ 
do tantas iniciativas, se continúa en ese noble 
propósito, infunde buena esperanza. La paz 
es prometida “a los hombres de buena volun¬ 
tad”, es decir a toda persona que quiere 
colaborar con el prójimo —sin distinción de 
credo religioso político o social, ciudadano 
de cualquier nación— que anhela el advien¬ 
to del reino del Señor, Príncipe de paz. 

He aquí un ejemplo ilustrativo que me¬ 
rece ser recordado en la crónica contempo¬ 
ránea de la paz. Una mujer cree en el triun¬ 
fo de la paz, se siente llamada a orientar su 
actividad hacia ese fin, creando un vasto 
movimiento pacífico entre mujeres de todo el 
mundo; hasta ahora ha logrado convenecr 
miles y miles de sus conciudadanas. 

Se llama Hattie Mav Pavlo, es estadoudi- 
nense y profesa la religión evangélica. No 
es una exaltada que se agita impensadamen¬ 
te, sin medir el alcance de sus palabras. La 
suya fué una resolución madurada lenta¬ 
mente y como resultado de larga meditación. 
No es una mujer orgullosa, cuya vida ha 
sido una serie de infortunios, en búsqueda 
de renombre y de fácil popularidad. Sus 
estudios serios y los valiosos dones con que 
la Providencia enriqueció su personalidad, 


le habían abierto varias puertas hacia un 
brillante porvenir. Todo eso abandonó para 
dirigirse hacia otro rumbo, por el sendero 
que sube, duro y cansador, que la lleva a la 
meta. ¿Y cómo se explica su resolución de 
consagrarse totalmente al servicio de la paz? 
Su vocación empezó a revelarse cuando jo¬ 
ven estudiante leía la historia de las guerras 
en el pasado, sentía que su corazón se rebe¬ 
laba ante la visión de tantas vidas inmola¬ 
das, y se preguntaba, ya en ese entonces, 
qué podía hacer para combatir el espíritu 
infernal de la guerra. El ideal de la paz es¬ 
tuvo constantemente en su alma y se le 
aparecía como una cumbre luminosa y atra¬ 
yente. Casada y madre de dos hijos, como 
tantas madres, sufrió indecible congoja —la 
segunda guerra se estaba preparando— 
pensando que sus amadas criaturas ten¬ 
drían que ir a la guerra. Se fortaleció su 
voluntad de sublevarse contra el Moloc se¬ 
diento de sangre, y se convenció de que su 
amor materno y sus deberes hacía los hijos 
la obligaban a renunciar a la vida tranqui¬ 
la del hogar para cumplir otra misión san¬ 
ta : luchar contra el demonio de la guerra. 
Enrolada en la Cruz Roja pudo comprobar 
el coraje, la energía y admirar el valor de 
tantas mujeres, quienes se habían ofrecido 
para socorrer a los heridos. Conturbada por 
la visión de horrendas masacres, su deci¬ 
sión se reafirmó: ella gritará su odio a 
la guerra y llamará a todas las mujeres del 
mundo para formar una Federación inter¬ 
nacional por la paz mundial. Las guerras 
son obras de hombres, la paz debe ser la 
santa obra de las mujeres. 

El 9 de febrero de 195?! es la data de fun¬ 
dación de la primera Federación Femenina 
pro paz en los Estados Unidos, en Nueva 
Yorlc. A partir de ese día viajó a través de 
los Estados de la Unión, visitando las prin¬ 
cipales ciudades, hablando en teatros, en 
universidades, en iglesias, por radio v tele¬ 
visión, exponiendo sus ideas, narrando sus 
experiencias, abogando, con la fuerza y la 
autoridad de la convicción, por la creación 
de una poderosa Liga Internacional en de¬ 
fensa de la paz. 

Profunda imnresióm causó su elocuencia 
cálida, sincera y sencilla, y sus esfuerzos no 
fueron vanos. Las federaciones surgieron en 
muchas partes v el número de las mujeres 
oue se enrolan v.a creciendo de continuo. Rus 
planes: abarcan todo el mundo. Por ello, va 
pasó el océano, pasó a Londres, donde tuvo 
una acorrida entusiástica. Por medio de la 
Federación de mujeres en pro de la naz, la 
fundadora cree que se llegará a la Federa¬ 
ción de las Democracias de todas las nacio¬ 
nes, sólido baluarte contra la guerra en el 
porvenir, meta a la que no han podido o sa¬ 
bido llegar los hombres. La nueva y gran 
cruzada ha encontrado el favor y la aproba¬ 
ción de parlamentarios, ministros de estados, 
profesores industriales y eclesiásticos. No 
hay ambiente serio en que el eco de las no¬ 
bles ambiciones de la señora Pavlo no haya 
suscitado comentarios favorables. Se narra 
que en la ciudad de Las Vegas, la Meca de 















Febrero l 9 de 1955 


MENSAJERO VALDBNSS 


7 


los jugadores, después de una conferencia, 
una mujer se le acercó y le dijo: yo he mal¬ 
gastado muchos años de mi vida en los sa¬ 
lones de la ruleta. De aquí en adelante pro¬ 
meto que % no entraré más allí y me quiero 
consagrar a la noble misión de la paz. 

/, Veremos la plena realización de las as¬ 
piraciones de la señora Pavlo? Por medio de 
la Asociación de mujeres por ella fundada 
¿se llegará a la federación mundial de los 
pueblos? Ella lo cree firmemente, ahí está 
su fuerza, su entusiasmo, su poder persua¬ 
sivo. Los cristianos creen en el triunfo del 
Príncipe de paz. La Federación mundial fe¬ 
menina es uno de los medios por los cuales 
se va cumpliendo la voluntad divina : paz en 
la tierra. 

a. e. 

Espíritu Cristiano y Patriotismo 

A pesar del largo período de guerra que 
hemos vivido, del peligro que se produzca 
el espantoso choque entre los bloques del 
occidente y del orinete, a pesar del pesi¬ 
mismo reinante, en esta hora tenebrosa los 
cristianos proclaman en voz alta su fe in¬ 
conmovible en el adviento sobre la tierra 
del reino mesiánieo, ya anunciado en épo¬ 
ca lejana por el Vidente hebreo: “de las 
espada-s los hombres forjarán rejas de ara¬ 
dos, y hoces de sus lanzas”, y la humani¬ 
dad libre y feliz gozará en paz del fruto 
de su trabajo y de las bendiciones divinas. 

Una teoría, que tuvo en Tolstoi el más 
convencido y poderoso apóstol, y que en 
la actualidad se confunde por muchos as¬ 
pectos con la doctrina comunista, enseña 
que la realización del ideal evangélico de 
la paz permanente entre los hombres en¬ 
cuentra el obstáculo más duro en el patrio¬ 
tismo. Se dice: ese sentimiento arma hom¬ 
bres contra otros hombres, es el gran re¬ 
sorte por el cual los gobiernos se mantie¬ 
nen en el poder, y justifican su política 
culpable, cuya finalidad consiste en susci¬ 
tar esciciones entre los hombres, rivalida¬ 
des, enemistades, para explotarlos mejor y 
esclavizarlos. El patriotismo no es senti¬ 
miento innato, es extraño a la naturaleza 
humana, es veneno inyectado por todos los 
medios, es un estado de alma artificial, es 
inmoral. El hombre, amparado contra todo 
influencia del espíritu imperialista, piensa 
únicamente en su trabajo: el campesino en 
su tierra, en su cosecha, el obrero en su 
oficio, no se preocupa por las formas de 
gobierno que pretende guiar al pueblo ha¬ 
cia el progreso, mientras en realidad los 
sujeta a sus caprichos. Es inhumano el pa¬ 
triotismo, porque nada más arbitrario que 
el criterio usado por los diplomáticos en 
trazar las fronteras. Por esa razón se crean 
sentimientos hostiles hacia hombres, a quie¬ 
nes deberíamos amar, y que por patriotis¬ 
mo, a veces, matamos combatiendo. 

Contestamos: si el patriotismo es eso, to¬ 
do eso, nada más que eso, en verdad no 
se comprende porque es aún tan fuerte en 
el mundo. A quien replica que es creación 
de una mentalidad de jefes políticos o mi¬ 
litares que se inspiran en el más odioso 
maquiavelismo, observamos que es del todo 
inexplicable que se encuentre en todas las 


épocas de la historia y en todos los pue¬ 
blos y razas de la tierra. 

Este enigma es sobre todo indescifrable, 
cuando se considera que el patriotismo es 
uno de los elementos más simpáticos y só¬ 
lidamente arraigados en el cristianismo. 

Sin duda el genuino espíritu cristiano es 
esencialmente universalista. San Pablo, que 
es uno de sus más fieles intérpretes, dice: 
en Cristo no hay más judío ni griego ni 
libre ni esclavo. 

¿.Hemos de concluir que un hombre por 
el hecho de ser cristiano debe repudiar las 
nacionalidades? Se podría entonces añadir 
que el espíritu cristiano que condena la pa¬ 
tria puede condenar también la familia. Un 
tal pensamiento emana de un concepto su¬ 
perficial del reino de Dios. Es el concepto 
mesiánieo hebreo, es decir 1a, idea de que 
el reino de Jehová es un cuerpo político, 
una estructura social, que pretende susti¬ 
tuir cualquier sociedad política anterior — 
como si no encerrara nada apreciable — 
edificar sobre los escombros de otras or¬ 
ganizaciones. 

Es archinotorio. hoy día especialmente, 
que apóstoles fanáticos intolerantes predi¬ 
can — y los altavoces poderosos hacen lle¬ 
gar su verbo a todos los rincones del mun¬ 
do — la abolición de las instituciones exis¬ 
tentes, las leyes establecidas, los gobiernos 
nacionales, y no se dan cuenta de que si 
se llegara a suprimir esas cosas y se de¬ 
jara el hombre tal como es, es decir ma¬ 
lo por naturaleza, la humanidad regresa¬ 
ría muy pronto a la barbarie, se alejaría 
pues siempre más del ideal evangélico, por¬ 
que volvería a triunfar el egoísmo más fe¬ 
roz. Sin patria, sin solidaridad de raza o 
de tribu, sin organización social o de fa¬ 
milia, el hombre no sube hacia la perfec¬ 
ción, desciende hacia la animalidad, donde 
no existen las virtudes que crean la coor¬ 
dinación siempre más perfecta de las fuer¬ 
zas humanas y la fraternidad de la que na¬ 
ce la civilización. 

El cristianismo es más que el ensueño 
místico de un estado político o social opues¬ 
to a los órganos del cuerpo social actual. 
Es pureza interior, virtud divina, ideal que 
obra como fermento que transforma la vi¬ 
da del individuo ante todo, luego de la 
familia y en último la vida nacional y del 
género humano. No exige la supresión de 
ninguno de los órganos naturales de la vi¬ 
da : ni de la vida individual, ni de fami¬ 
lia, ni colectivo, mas trata de compene¬ 
trarlos, cambiarlos interiormente, perfeccio¬ 
narlos y hacer de ellos instrumentos para 
el servicio de los hombres. 

Hay un patriotismo bueno y uno malo, 
así como hay un espíritu de familia bue¬ 
no y otro malo, un buen espíritu individual 
o malo. ¿Qué quiere decir esto¿ Que el es¬ 
píritu de familia y el espíritu social — pa¬ 
triotismo — por el hecho de que proceden 
de la naturaleza — que es mala — son na¬ 
turalmente egoístas y pueden revestir la 
forma de desprecio, de violencia o de cruel¬ 
dad hacia nuestros semejantes. Pero hay 
un patriotismo moral purificado, imbuido 
en el espíritu del Evangelio, por eso se le 
puede llamar cristiano. En vez de encerrar¬ 
lo dentro del cerco nacional, considera la 
patria como una provincia de la gran pa¬ 
tria, la humanidad, y, por deber fraternal, 


contribuye al bienestar universal. ¿Por qué 
las naciones no han de ser en los planes 
divinos de la historia lo que las familias 
particulares son en la nación, y los indi- 
voduos en la familia? ¿Qué impide que un 
día reine efectivamente entre todas las ra¬ 
mas del árbol humano, esa solidaridad que 
los une estrechamente entre sí, sin exigir 
la destrucción de ninguna? 

Condición del mundo al comien¬ 
zo de la Era Cristiana 

Cuando Jesús vino al mundo, César Au¬ 
gusto había logrado fundar sobre las ruinas 
de la extinta república el Imperio Romano. 
Por primera vez en la historia, una grandí¬ 
sima parte del mundo, entonces conocido, la 
parte más bella, más rica de la tierra, la par¬ 
te más selecta de la humanidad estaba bajo 
la autoridad absoluta de un solo jefe, unida 
en un sistema vasto, sólido .y aparentemente 
duradero. Roma ejercía una férrea domina¬ 
ción sobre los pueblos regidos por leyes uni¬ 
formes; fáciles y frecuentes eran las rela¬ 
ciones entre ellos por el rápido extenderse 
de dos idiomas, el griego y el latín, que fa¬ 
vorecían la difusión de las bellas artes, la 
literatura y la filosofía. Era una época de 
paz; un decreto del Senado había hecho ce¬ 
rrar el templo de Jano eu Roma. Ese san¬ 
tuario, muy antiguo, estaba abierto en tiem¬ 
po de guerra cuando había paz, lo que suce¬ 
dió solamente nueve veces en el lapso de 
mil años. Era la edad de oro en la historia 
de Roma pagana. La legislación romana era 
en esos tiempos un milagro de justicia; su 
jurisprudencia se inspiraba en los grandes 
inmortales principios de la razón; no hubo 
otra que 1a. igualara. 

Pero, bajo la máscara de una engañadora 
irrealidad, la sociedad humana estaba gra¬ 
vemente enferma, porque envenenados l,os 
manantiales de la vida. 

Las costumbres —en las grandes metrópo¬ 
lis sobre todo— ibau avanzando siempre más 
hacia la corrupción más deplorable. En la 
disipación y en los placeres sensuales se 
consumían los indignos descendientes de an¬ 
tiguos y venerados patricios. En lujo llegó 
a la extrema exageración. Los ricos hacían 
derroche de riquezas, buscaban nuevos me¬ 
dios para intensificar los placeres, embelle- 
cer las mujeres, las que, vanidosas, autori¬ 
tarias, libertinas, ávidas, supersticiosas, eran 
causa de escándalos en la sociedad y de trᬠ
gicas escenas domésticas. 

En un mundo semejante —que había vis¬ 
to y pintado con rasgos magistrales el após¬ 
tol Pablo en su carta a los Romanos— la 
familia ya no podía ser considerada como 
un afectuoso consorcio; era más bien una 
carga necesaria para el bien del Estado. El 
divorcio era practicado umversalmente. El 
hombre repudiaba su mujer por los más frí¬ 
volos motivos, por litigios familiares, deso- 
bediescia o por mero capricho. El lamenta¬ 
ble ejemplo venía de los que ocupaban pues¬ 
tos elevados en la sociedad: Cicerón, César, 
Pompeo, Augusto. La vertiginosa decaden- 









MENSAJERO VALDENSB 


Febrero l 9 de 1955 


I 


cía de la vida de familia fomentó la pros¬ 
titución, una de las más graves llagas so¬ 
ciales que minaron los cimientos del impe¬ 
rio. A la serena y tranquila felicidad del 
hogar, se prefería las ruidosas diversiones 
en medio de voluntades febriles. 

qué diremos del incalificable cinismo 
de los que asistían, en los anfiteatros, a los 
salvajes combates de gladiatores que se ma¬ 
taban para deleite del pueblo? A ese punto 
llegó la perversión humana, que no hubo 
igual en el mundo. Y no se crea que el pu¬ 
blico que llenaba los circos perteneciese a 
las clases de ínfimo rango. Si la plebe era 
ávida de ver correr la sangre, también es¬ 
taban allí para satisfacer sus instintos de 
placer brutal nobles patricios, elegantes ma¬ 
tronas, ancianos y jóvenes doncellas, hasta 
sacerdotisas de Yestas —las Vestales —par¬ 
ticularmente veneradas por su conducta cas¬ 
ta y su austeridad. 

¿Y los esclavos? La ley romana, la mejor 
que se conociese en esos tiempos lejanos, no 
concedía ningún derecho ni protección a un 
esclavo; no era considerado como una per¬ 
sona sino como un animal o una cosa. Pulu¬ 
laban en todas partes; los propietarios de 
terrenos los usaban para cultivar la tierra 
explotándolos bárbaramente, los ricos seño¬ 
res que vivían en las ciudades les confia¬ 
ban el cuidado de la casa. Eran contados 
los amos que trataban humanamente sus es¬ 
clavos, la mayor parte eran castigados sin 
piedad cuando en algo faltaban. Un escri¬ 
tor, Planto, en una de sus obras enume¬ 
ra los instrumentos de suplicio con los cua¬ 
les se torturaba esos infelices seres huma¬ 
nos. No hay que maravillarse si a veces 
ellos se rindiesen culpables de crueles ven¬ 
ganzas. 

¿ Qué era en ese mundo la religión ? El 
paganismo no teniendo dogmas abre la puer¬ 
ta de la inteligencia a todas las contradic¬ 
ciones, del alma a todas las vanidades, del 
corazón a todas las supersticiones y pasio¬ 
nes. No diremos que en esa época nadie sin¬ 
tiera la necesidad de un Dios santo, uno, 
eterno, infinito, pero era solamente idea, 
inspiración, no fe. Una creencia seria la te¬ 
nían intelectuales, doctos, y también gente 
sin instrucción: en el Fato, espectro impasi¬ 
ble, impenetrable, inexorable, inmutable, 
cuya voluntad misteriosa revelaban a los 
mortales divinidades inferiores —la más im¬ 
portante de las cuales era Júpiter— que 
eran la perfecta pernificación de las virtu¬ 
des y de los vicios de los hombres. El pa¬ 
ganismo no conocía un Dios Padre, creador 
de todos los hombres, un Dios santo y justo. 
Multiplicaban los dioses o pensaban que to¬ 
da la naturaleza, todo el universo fuese 
Dios. 

Las divinidades no pudiendo satisfacer 
los íntimos deseos del alma, los templos que¬ 
daban desiertos, los dioses eran despreciados 
y las supersticiones más absurdas invadieron 
el campo de la fe, hasta en ilustres hombres 
políticos, destacados literatos o célebres mi- 
litaress. 

En el malestar moral que caracterizaba el 
tiempo en que surgió el cristianismo, exis¬ 
tía un vago presentimiento de que las di¬ 
vinidades estaban en su ocaso se afirmaba 




la incierta creencia de que desde el oriente 
vendría la salvación y precisando esta es¬ 
peranza el máximo poeta romano, Virgilio, 
vaticinaba que los oráculos sibilinos anun¬ 


ciaban el nacimiento de un niño que iba a 
dar paz al universo y gobernar el mxmdo 
con justicia. 

Ese niño vino. Jesíís fné la respuesta de 
Dios a las aspiraciones del mundo. 


a-C-- S 


) 


x. 


La Santa Cena 


Esto es mi cuerpo que por vos¬ 
otros es dado. Esta copa es el nue¬ 
vo pacto en mi sangre. 


Según estas palabras la Economía mosai¬ 
ca ha terminado, una nueva ha comenzado, 
v el medio ñor el cual fné instituida es la 
sangre de Jesxxcristo. Ya en el Antigxio 
Pacto, la sangre de las víctimas era nece¬ 
saria para obtener el perdón de los peca¬ 
dos ; bajo el Nuevo — el Pacto de Cristo, 
a la vez sacerdote y víctima — también ha 
de ser derramada la sangre. Así se cum¬ 
ple la reconciliación entre Dios y el hom¬ 
bre; es la base de la Economía cristiana. 
Y para dar a sus discípulos un signo vi¬ 
sible de esa gracia, el Señor instituye la 
Santa Cena. 

El pan y el vino son símbolos de su cuer¬ 
po roto y de su sangre vertida para remi¬ 
sión del pecado. En ellos, el cristianismo tie¬ 
ne una prueba sensible de la inmensa gra¬ 
cia de la oiue es objeto. 

Pero la Cena no es solamente símbolo ; os 
un acto destinado a influir en el alma del 
creyente y aumentar su vida espiritual. Por 
ello dice el Señor: “comed, bebed. Haced 
esto en memoria de mí”. 

En el Pacto de gracia, bajo cuyo signo vi¬ 
vimos, no hay signo sin su correspondiente 
realidad viviente. El símbolo de la Cena 
significa eme como el Pan alimenta nuestro 
cuerpo Físico, así el Pan de vida, oue es 
Cristo, sustenta nuestro ser espiritual. Por 
medio de la Santa Cena se establece entre 
el Salvador resucitado y nosotros una más 
íntima comunión. 

/ Tendremos que aceptar la doctrina de la 
iglesia católica que enseña que el pan v el 
vino se transforman en cuerpo y sangre de 
Jesús, (mando el sacerdote pronuncia las pa¬ 
labras: “esto mi cuerpo — esto mi san¬ 
gre”? No. en el relato de la institución de 
la Santa Cena, San Pablo escribe: “todas 
las veces que comiereis de “este” pan y be¬ 
biereis “esta” copa”. Sin embargo, creemos 
firmemente en la presencia espiritual del 
Salvador, de la que los elementos son sím¬ 
bolos, porque si así no fuera, tendríamos 
en la Santa Cena una mera ceremonia sin 
mayor importancia y de ningún modo in¬ 
dispensable. 

Participar de la Santa Cena es pues un 
acto único que ofrece al creyente todas las 
gracias oue fluyen de la obra redentora de 
Jesús. Sin embargo, la Santa Cena no es 
necesariamente ni igualmente eficaz para 
todos los que de ella participan. Todo 
depende de las disposiciones espirituales del 


comulgante. Entonces ?, cuáles han de ser los : 
sentimientos del creyente, que se acerca a 
la Mesa del Señor, para que la Santa Cena 
sea, en él, manantial de bendiciones más 1 
excelentes? 


T. Tiene que reconocer que es pobre pe- \ 
oador, indigno de la gracia de Dios. No es J | 
para los que piensan ser sin pecado que fué « 
instituida la Santa Cena; es para aquellos ¡ 
que confiesan sus culpas, sus graves cul- ] 
pas, que sufren por su condición moral e j 
invocan la gracia divina que perdona. Los i 
que más sienten su miseria moral, son los j 
que están mejor preparados para recibir los i 
elementos de la .Santa Cena.; los que, como j 
el publicano de la parábola, exclaman: “olí 
Dios, sé propicio a mí, pecador”, como el J 
rey David declaran con dolor: “mi pecado j 
está siempre delante de mí. Contra Tí he pe- ¡ 
cado”. 

TT. No es suficiente confesar los pecados, j 
reconocer la gravedad de ellos; hay que te- j 
ner fe en Jesucristo. Por fe entendemos la j 
confianza ilimitada, absoluta, de que por los jj 
méritos del Salvador Dios nos condona la 
pena, nos remite nuestras deudas, nos 
trata como sex-es justos a pesar de nuestra í 
iniusticia. Por elo, cualquiera que, arrepen¬ 
tido, cree, aunque débil sea su fe, al acer- í 
carse a la Mesa sagrada puede estar conven- : 
oído de que el Señor le dará todas las gra¬ 
cias prometidas a los redimidos. 

IÍI. El comulgante debe tener sentimien- j 
tos de caridad hacia el prójimo: perdonar si j 
alguien lo ha ofendido, pedir perdón a los 
oue él ha ofendido. Es imposible que poda- ; 
mos unirnos en santa Comunión a nuestro ] 
Salvador, quien nos perdona, si nuestro cora- j 
zón está lleno de amargura hacia el próji- t 
mo. 

: Por qué tantos miembros de iglesia se ¡ 
abstienen de la Comisión? 


a) No piensan seriamente en su salvación, 
por ello, descuidan el medio de gracia por 
excelencia que el Señor les ofrece. Intensi¬ 
dad de vida religiosa —necesidad de la co- 
munión son cosas inseparables. 

b) Tienen una idea errónea de la Santa 
Cena. Les causan miedo las declaraciones de 
San Pablo, cxxando dice que los que comen 
el pan y beben la copa del Señor indigna¬ 
mente, comen y beben su propia condena¬ 
ción, no comprendiendo que esas palabras 
son dirgidas a los que, por su indifencia, in¬ 
credulidad, ligereza, profanan la Cena del 
Señor, la cual es ofrecida a los que gimen 
bajo el peso de su culpa; a estos el Señor 
dice : venid, os daré reposo, no rechazo al 
que viene a mí. 

c) No se comprende que la Santa Cena 
debería ser <>1 pxxnto central del culto, el 
acto de adoración por excelencia. Por ello, la 
Santa Cena tendría que ser celebrada mu¬ 
cho más frecuentemente. Calvino dijo que 
debería ser celebrada por lo menos una vez 
por semana. Yo creo que el celebrar más 
amenudo la Comunión en el culto público 
reanimaría la vida espiritual de nuestras co¬ 
munidades, pues los miembros tendrían fre¬ 
cuente oportunidad de intensifear —acer¬ 
cándose a la Mesa sagrada— su comunión 
con el Señor que es la Vida, 

















i^ebíe'M de iáSl 


MfeNSAÍÉHO VaL&ÉÑSé 


I 


i Puede un Cristiano 
ser Comunista? 

La ideología comunista lia conquistado 
numerosos cristianos, católicos y evangéli¬ 
cos, que hacen abiertamente profesión del 
credo social impuesto a centenares de mi¬ 
llones de europeos y asiáticos. Asistimos 
pues a este contraste: mientras para unos 
el comunismo representa el enemigo numero 
uno de los pueblos libres y es declarado 
fuera de la ley, por consiguiente castiga¬ 
dos los adeptos, para otros representa, so- 
A ialmente hablando, un ideal altamente 
cristiano pues que se inspira en la organi¬ 
zación de la comunidad apostólica en los 
días de su mayor desarrollo, cuando toda¬ 
vía estaba toda imbuida en el espíritu del 
Maestro. Es notoria la posición netamente 
contraria de la iglesia romana y del Vatica¬ 
no; y en general los ambientes protestantes 
en sus órganos oficiales han adoptado una 
idéntica actitud; sin embargo muchos laicos y 
también eclesiásticos no esconden su simpa¬ 
tía hacia la doctrina elaborada en Moscú. 
Entre los extranjeros que no quisieron juz¬ 
gar por lo que se dice o se escribe y que 
pudieron, debidamente autorizados, ir a 
comprobar lo que sucede detrás de la cor¬ 
tina de hierro, algunos volvieron más es¬ 
cépticos o adversarios declarados de las doc¬ 
trinas del Kremlin, otros declararon su en¬ 
tusiasmo por lo que habían visto. ¿ Qué di¬ 
remos? 

Se trata de un sistema social que se basa 
en estos dos pilares fundamentales, que son 
dos fórmulas: “todas las cosas en común”, 
y “cada uno según sus necesidades”. Se 
sabe cuáles y cuántps tenaces esfuerzos 
hacen los apóstoles de este régimen en su 
propósito de derribar el sistema social ac¬ 
tual y crear una nueva humanidad en la 
que será abolida la propiedad, mas cada 
uno recibirá según sus necesidades. Tal es 
el ensueño y la esperanza de masas de gen¬ 
te, que ven en la actuación práctica de esa 
doctrina el adviento de la sociedad ideal. 
Notamos ante todo que esa tentativa hecha 
en la antigua comunidad de Jerusalén no 
tuvo éxito, no obstante su apariencia ge¬ 
nerosa. No conocemos los detalles de esta 
breve historia, pero indicaciones que halla¬ 
mos en el N. T. nos permiten reconstruir 
la marcha general. 

I. — Primer fruto del sistema: engendrar 
la hipocresía y la mentira: episodio de 
Ananías y Safira. 2. Surgen descontentos 
con motivo de la repartición de socorros. 3. 
Después de poco tiempo los fieles de Je¬ 
rusalén habían caído en miseria tan grande 
que fué necesario hacer colectas para soco¬ 
rrerlos. Ese sistema social no lo vemos nun¬ 
ca adoptado por ninguna otra comunidad. 

¿Diremos que todo fué negativo? No. Si 
es un ejemplo que no debemos seguir ser¬ 
vilmente, no podemos negar lo bueno noble, 
verdaderamente cristiano que había y que 
debemos practicar aún hoy día. ¿ Cómo lla¬ 
maban los cristianos la atención de ju¬ 
díos y paganos? ¿Por su doctrina nueva, 
por un conjunto de dogmas, ritos descono¬ 
cidos? Nada de eso. Era por el aspecto so¬ 
cial nuevo que tenía por fundamento la 
unidad de los creyentes, la unión de los co¬ 


razones y de las almas. Eso-era indudable¬ 
mente inspirado por el Señor, quien les ha¬ 
bía exhortado a amarse como hermanos. Los 
cristianos de Jerusalén tomaron en serio la 
recomendación del Maestro y formaron una 
familia y vivieron como se vive en familia: 
todas las cosas en común: goces y pruebas 
y también los bienes materiales. 

Solución desde el punto de vista social 
muy discutible y discutido, porque la expe¬ 
riencia ha puesto en evidencia las peligrosas 
insuficiencias del sistema; no debemos sin 
embargo olvidar la generosa inspiración que 
dirigió la conducta de los primeros discípu¬ 
los hacia los hermanos. Dejémonos guiar por 
el principio verdaderamente cristiano al 
cual conformó su conducta la iglesia de Je¬ 
rusalén en la cual, afirma el autor sagrado 
"había abundante gracia”. 

# * • 


Notemos otra cosa: el deber de la solida¬ 
ridad, con todas las obligaciones que encie¬ 
rra, no anula la libertad individual. En Je¬ 
rusalén la libertad no era suprimida ni si¬ 
quiera limitada. Si el sacrificio de la pro¬ 
piedad individual se había hecho general, 
era voluntaria. San Pedro lo dice a Ananías 
y Safira y si éstos han sido castigados es 
porque habían mentido. Retengamos el de- 
uer ele practicar la solidaridad fraterna re¬ 
cordando que esto es un principio y una de 
las mejores tradiciones del protestantismo. 
iNo digo que los evangélicos son los únicos 
que practican el deber de la solidaridad hu¬ 
mana, pero afirmo que debemos tener la 
santa ambición de no ser inferiores a na¬ 
die, cuando se trata de combatir la miseria 
y mejorar las condiciones de vida del pró- 
jnno. 

Porque el espíritu cristiano es espíritu de 
libertad, de amor, de mdipendencia indivi¬ 
dual y de sacrificio fraterno. Y el secreto 
de esa vida dinámica nos la revela la pa¬ 
labra : la multitud de los que habían creí¬ 
do eran un corazón y un alma. Entonces 
no se veía sombra de cismas que se mafes- 
taron más tarde y que tanto perjudicaron a 
la Iglesia, ffora única en que la nave di¬ 
vina avanzaba con toda seguridad, empu¬ 
jada por el Espíritu Santo, y recogía a 
millares los naúíragos de la vida. Una gran 
gracia reposaba sobre los cristianos y el Se¬ 
ñor añadía cada día a la Iglesia ios que 
eran salvados. 

Los hechos relatados por San Lucas en los 
hechos de los Apóstoles nos pintan fielmen¬ 
te el comunismo de la iglesia apostólica. A 
la verdad era un comunismo todo diferente 
—doctrina y práctica—moscovita, antireli¬ 
gioso, sobre todo, anti cristiano; a veces to¬ 
lerante, por necesidad política—esencialmen¬ 
te ateo, materialista, fanático, creador de uu 
sistema social y político que hace de los ciu¬ 
dadanos esclavos y sofoca con la violencia 
(trabajos forzados, campos de concentra¬ 
ción, pena capital) todo movimiento, cual¬ 
quier anhelo a la libertad— que quita al 
individuo sus bienes de los_que dispone el 
Estado, sin control y administra a su an¬ 
tojo. 

Como en todas las cosas, sobre todo cuando 
se habla por oído decir y no se ha compro¬ 
bado “iu loco” lo que se ha leído, hay que 


evitar afirmaciones categóricas. Aquellos 
mismos que han visto, pronuncian juicios 
diferentes, a veces totalmente contrarios. No 
afirmo que no hay nada bueno en el comu¬ 
nismo de nuestra época. Pero no aceptaré 
nunca una doctrina que niega Dios y que 
proliibe por consiguiente a sus afiliados la 
práctica de una religión; el verdadero co¬ 
munista es ateo —y que suprime una de 
las conquistas más valiosas de los tiempos 
modernos; la libertad, en toda la extensión 
de la palabra. 

He observado más arriba que hay en Eu¬ 
ropa Occidental corrientes cristianas que no 
esconden su simpatía hacia el comunismo; 
he conocido sinceros miembros de iglesia que 
profesaban el comunismo, solamente como 
doctrina social; no eran por consiguiente 
auténticos comunistas, por lo menos según 
el parecer de los máximos dirigentes, per¬ 
sonalmente no sé cómo se puede conciliar la 
doctrina comunista en todas sus manifesta¬ 
ciones con ja doctrina de Jesús quien dijo: 
por sus frutos los conoceréis. Para poder 
contar con el apoyo del cristianismo, el co¬ 
munismo debe proceder a una reforma pro¬ 
funda, en primer lugar, en su doctrina filo¬ 
sófica, materialista, atea y en su actitud 
hacia los principios morales espirituales y 
religiosos que son esenciales para el cristia¬ 
no. . _ v _ . - 

í. o. 

Padrinos y Madrinas 

Primitivamente, los padrinos y madrinas 
eran parientes de los niños que se bautiza¬ 
ban. nespues, poco a poco, prevaleció la 
costumbre de elegirlos entre personas ami¬ 
gas fuera del amoiente familiar, y actual¬ 
mente, aun entre creyentes que profesan 
otro credo religioso, lo que es un error evi¬ 
dente cuando se considera la promesa que 
deben hacer y las obligaciones de carácter 
eclesiástico y religioso que asumen hacia 
unios, hijos de padres evangélicos, y que de¬ 
berán ser instruidos en la religión cristia¬ 
na evangélica. 

Las palabras latinas que se usaban para 
designar los padrinos y madrinas podrían 
traducirse por ios términos de caución, fia¬ 
dores, sostenedores, protectores; indicaban 
también que se unían a los padres para ve¬ 
lar sobre los hijos y ayudarles a caminar 
por el buen camino. ; Hermosa la misión de 
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titución divina, bien puede considerarse 
fruto del espíritu Santo que fué derramado 
sobre los discípulos para conducirlos en to¬ 
da la verdad y que, gracias a Dios, no se 
alejó de la iglesia cuando desaparecieron 
los apóstoles. 

En la seguridad de que cumple un acto 
conforme con las intenciones del Maestro, 
que había dicho: “Dejad a los niños venir 
a mí y no se lo impidáis, porque de los que 
son como ellos es el reino de Dios”, la igle¬ 
sia administra el bautismo a los niños y los 
introduce así en la “Alianza de gracia”; 
ella recuerda a los padres que, pues que sus 
hijos son objeto del amor de Dios, deben 
ejercer sobre ellos vigilancia constante. A 
fin de que los niños estuviesen rodeados 
ile todos los cuidados necesarios, la iglesia 
permitió que, juntamente con los padres, 
otros cristianos se preocupasen por el bie¬ 
nestar temporal y espii’itual de los niños 
bautizados y que, si fuera necesario, desem¬ 
peñasen hacia ellos el rol de padres y ma¬ 
dres. La reforma, que en la ceremonia del 
bautismo suprimió todo lo que era super¬ 
fino, mantuvo la institución del padrinazgo. 
De conformidad con las ideas expresadas 
en las disciplinas eclesiásticas de ese 
tiempo, ellos son testigos de que el ac¬ 
to na sido cumplido; deoen orar por el 
niño bautizado, ocuparse de su educación, 
so ore todo si queda Huérfano y recordarle 
durante todo el transcurso de su vida sus 
deberes hacia el Redentor. Padrinos y ma¬ 
drinas debían ser personas piadosas; los 
nombres impíos, ios que no se interesan en 
ms cosas religiosas, no podían servir de 
padrinos. Esta institución, cuya utilidad no 
negamos, no ha, desde ei punto de vista 
doctrinal, perdido nada de su importancia. 
¿ qjué dice la liturgia / “¡Sabéis que el único 
ocultismo que regenera y salva es él del Es¬ 
píritu de uios. C¿ue no hay salvación sino 
en Unsto Jesús, confiáis el niño a la mi¬ 
sericordia del Padre celestial. Eo consa¬ 
gráis ai ¡Salvador. Tomáis el compromiso so¬ 
lemne de educarlo cristianamente. Prome¬ 
téis cuidar que sea instruido en la verdad 
cristiana contenida en la ¡Sagrada Escritura 
y guiarlo con vuestro ejemplo a una vida de 
xe y de obediencia a ios mandamientos de 
Dios Tales son los deberes de los padri¬ 
nos, deberes que no terminan, como se ve, 
cuando ha concluido la ceremonia del bau¬ 
tismo ; todo lo contrario, es a partir de ese 
momento que empiezan sus obligaciones. No 
digan ios padrinos que esos deberes, sobre 
todo religiosos, los deben cumplir ios pa¬ 
dres. Es cierto, pero, como son los ayudan¬ 
tes y auxiliares de ellos, tienen la obliga¬ 
ción de coadyuvarles en la educación de los 
niños hacia los cuales han contraído una 
gran responsabilidad presentándolos al bau¬ 
tismo y habiendo hecño en ese acto solem¬ 
nes promesas a las que deben ser fieles. ¿De 
qué manera cumplirán sus promesas y sus 
deberes/ No se puede enunciar una regla 
con la que cada uno tiene que conformarse 
y seguir servilmente. Pero él que cree que 
el Evangelio es la Buena Nueva de la nii- 
sericiordia de Dios en Cristo, hallará siem¬ 
pre la manera y el medio de hacer sentir a 
su ahijado que lo que desea para él es una 
vida bendecida por Dios en las cosas tem¬ 
porales y espirituales. Es lo que prescribe 
la fórmula de la liturgia del bautismo, don¬ 


de se dice que los padrinos deberán junta¬ 
mente con los padres inculcar en el bauti¬ 
zado el deber de vivir según la enseñanza 
del Evangelio. Cada uno medite seriamente 
en estas obligaciones antes de aceptar la mi¬ 
sión de padrinos. ¿Cómo podrá cumplir 
las? Es sin duda una tarea difícil, pero no 
imposible. Deberá antetodo esforzarse en 
poseer la verdadera fe y vivir con arreglo 
al Evangelio, ser él mismo un sincero cre¬ 
yente. Para poder decir con autoridad a su 
ahijado que debe arrepentirse, preciso es 
que él mismo se arrepiente, que no debe vi¬ 
vir según el mundo, tiene que renunciar, él, 
antetodo a las concupiscencias del mundo; 
debe despojarse del viejo hombre, buscar la 
cosa necesaria, ajustar su vida al modelo 
perfecto, Jesucristo, imagen del Padre Ce¬ 
lestial, de quien debemos ser hijos dignos, 
servirle de todo corazón y amar a los hom¬ 
bres nuestros hermanos. Hela ahí la cosa 
esencial. Si los padrinos la poseen, enton¬ 
ces sus consejos, admonestaciones, reprensio¬ 
nes serán aceptadas y llevarán los frutos 
.¡deseados. Hay otro medio de acción tan 
importante como la palabra y el ejemplo 
y que recomendamos mucho a los padrinos: 
la oración intercesión. Por ella, ejercemos 
una acción muy eficaz en el corazón de un 
niño y lo preparamos para acojer la verdad 
que salva, llamamos sobre él la fuerza divi¬ 
na que necesitará cuando tendrá que lu¬ 
char contra las pasiones. La presencia de 
Dios en nuestro corazón es fuerte amparo 
contra el peligro y ayuda que nunca falta. 
Padrinos y madrinas, pensad en la impor¬ 
tancia de vuestra misión; velad por la sa¬ 
lud física y espiritual de vuestros ahijados 
en su adolescencia; ejerced sobre ellos una 
influencia cristiana mientras se preparan 
para su confirmación y primera comunión, 
fase inicial de su consagración a su Salva¬ 
dor; y cuando, adultos, tendrán otros y ma¬ 
yores deberes hacia el hogar, su familia y 
su patria, que siempre sientan que tienen 
en vosotros consejeros, amigos, en quienes 
pueden poner toda su confianza. 

- ■ /• . 

Actividad Laica 

Dios quiere que todos los hombres sean 
salvos y que vengan al conocimiento de la 
verdad. Para que esa voluntad divina se 
cumpla, el Evangelio tiene que ser presen¬ 
tado a todos los seres humanos. Esto es la 
misión por excelencia de la Iglesia. Su de¬ 
seo más ardiente, su ambición suprema de¬ 
be ser: proclamar la Buena Nueva de sal¬ 
vación a todas las gentes, conquistar las 
almas para Cristo, Salvador y Rey. Hasta 
que ese fin no haya sido alcanzado, ella 
sería infiel a su mandato si no tratara cada 
día de aproximai'se a la meta. 

Pero ¿cómo podrá la Iglesia cumplir con 
la misión que le fué confiada por su Jefe? 
Es lo que ahora vamos a examinar. 

Desde el comienzo de su ministerio Je¬ 
sús eligió a doce discípulos; un día les en¬ 
vió con otros cincuenta y ocho —quienes 
no habían “dejado todo’’ para consagrarse 
completamente a él— a predicar el Evange¬ 
lio diciéndoles: “él qué a vosotros oye a mí 
me oye, y él que a vosotros desecha a mí me 


































Febrero 1® de 1955 


MENSAJERO VALDENSE 


11 


desecha”. En esta y otras declaraciones 
análogas se basa la institución, en la Iglesia, 
de un organismo especialmente encargado 
de la proclamación de la salvación por Cris¬ 
to. Indudablemente el ministerio de la Pa¬ 
labra es institución divina; a los que el-se¬ 
ñor r ai ía y confiere autoridad como em 
bajadores suyos en el mundo incumbe de 
una manera particular el deber de pastorear 
el rebaño del Buen Pastor. 

Sin embargo, el hecho de la institución 
de ese ministerio en el seno de la iglesia fue 
causa de un grave error. Se interpretó — 
ese ministerio — en sentido demasiado ex¬ 
clusivo, como si únicamente los pastores tu¬ 
viesen el deber y la facultad de cuidar las 
almas y el derecho de predicar el evangelio, 
y se miró con sospecha y desconfianza a los 
que mostraban prácticamente que se preo¬ 
cupaban, en serio, por el progreso del rei¬ 
no de Dios. Consecuencia: laicos bien pre¬ 
parados y deseosos de cumplir una obra es¬ 
piritual en el seno o al margen de las igle¬ 
sias se quedaron apartados, por timidez, pa¬ 
ra ser obsequiantes a la idea corriente se¬ 
gún la cual solamente los eclesiásticos po¬ 
dían ser heraldos del Evangelio. Error fu¬ 
nesto : quedaron ocultados e improductivos 
valiosos talentos, y por consiguiente, hubo 
que lamentar relevantes daños en la obra 
evangélica: en extensión — evangelización— 
y en profundidad — regeneración y vida 
nueva. 

El pape) que han de desempeñar en el 
campo del Señor los laicos es, según la Es¬ 
critura, importante: la parábola de los ta¬ 
lentos se dirige a todos los cristianos ---es 
a todos los fieles de la iglesia de Corinto 
que san Pablo escribe: “somos coadjutores 
de Dios” — a todos los lectores de su carta 
San Pedro dice: “vosotros sois linaje esco¬ 
gido, real sacerdicio, pueblo adquirido por 
Dios, a fin de que publiquéis las excelen¬ 
cias de Aquel que os llamó de las tinieblas 
a su luz admirable”. En presencia de es¬ 
tos textos ¿quién se animaría a afirmar que 
sólo los pastores pueden ser obreros en la 
viña del Señor? Es pues urgente que lai¬ 
cos que han oído la invitación del Señor: 

J “cuenta cuán grandes cosas el Señor ha 
hecho contigo”, se enrolen para la obra que 
el Maestro ha confiado a su Iglesia. ¿Cómo 
cumplirán esa obra? I) Nadie se imagine 
que puede trabajar con provecho por la 
conversión de almas si antes no ha pasado 
por la crisis espiritual que lo lleva a la vi¬ 
da nueva. 2) El cristiano debe trabajar en 
toda humildad pensando en que para hacer¬ 
lo necesitamos recibir el poder de Dios, 
quien quiere cumplir su obra sirviéndose de 
nosotros como de instrumentos para derra¬ 
mar en el mundo sus bendiciones. 

Amigos laicos, que poseéis la perla de 
gran precio, la sola cosa necesaria, sois fe¬ 
lices. Pero vuestra conciencia agradecida, el 
amor fraternal, la visión del campo en el 
que son insuficientes los obreros, no permi¬ 
ten que os quedéis gozando de las bendi- 
ciones que Dios os ha dado, conformándoos 

1 con lamentar la suerte de tanta pobre —es¬ 
piritualmente — gente que nunca ha experi¬ 
mentado la alegría de vivir con Cristo en 
Dios. No debe dejaros indiferentes el grito 
de los que invocan socorro o que con in¬ 
consciencia marchan al borde del abismo 
moral. Si se objeta que la obra de Dios es 


difícil, contestamos: los ideales más eleva¬ 
dos ponen a dura prueba la voluntad de 
conquistarlos, la carrera del testigo fiel del 
Señor no es exenta de obstáculos; pero to¬ 
do es posible al que cree. Pensad en las vic¬ 
torias de la fe que recuerda la carta a los 
Hebreo; . Los milagros de la fe son posibles 
hoy o, .o ayer. Sobre todo acordaos que el 
Señor no os pide cosas superiores a vuestras 
posibilidades. Lo que exige es que cumpláis 
con asiduidad y caridad los deberes de 
vuestra vocación terrenal y que os esforcéis 
a glorificar a Dios en toda vuestra conduc¬ 
ta. Si estáis animados de ardiente amor a 
las almas y conocéis hogares donde se vive 
una existencia sin la esperanza cristiana, 
visitadlos y, dejándoos guiar por el Espíri¬ 
tu, llevadles una palabra de consuelo, de 
aliento, de fe. 

Todos laicos y eclesiásticos, reavivemos en 
nosotros el don del Espíritu, renovemos ca¬ 
lla día nuestra consagración al santo servi¬ 
cio del Maestro. 

I. a. 

ECOS VALDENSES 

URUGUAY 

PASTORADO DEL NORTE. — Fiestas de Na¬ 
vidad. — Con excepción de la de Quebracho que 
no pudo realizarse por mal tiempo, las cinco Ve 
Jadas de Navidad restantes se efectuaron con 
todo éxito con interesantes programas e ilumina¬ 
dos árboles, a cargo de los niños de las Escue 
las Dominicales. Se hizo por primera vez en Co 
lonia Berreta, al aire libre y con un numeroso 
público aún de las localidades vecinas. Sientan 
los organizadores nuestro agradecimiento por su 
desinteresado trabajo para esta solemne conme¬ 
moración, y vaya hacia los contribuyentes nues¬ 
tra gratitud. 

Fiesta de la Cosecha. — El 16 de enero, la 
Iglesia de Paysandú realizó su Fiesta de grati 
tud anual en la propiedad del Sr. Emilio Bre- 


mermann de la localidad d« Quebracho. Un día 
hermoso favoreció el encuentro en ese lugar de 
numerosas familias de Salto, Chapicuy, Araújo, 
Queguay, Arroyo Malo, Guaviyú, Las Delicias, 
S'anta Quilda y Paysandú. En el culto tenido 
por la mañana fueron además celebrados dos 
bautismos. Los presentes, generosos hac a su 
Iglesia, así como los donantes ausentes, hicieron 
posible que el resultado de esta Fiesta de la 
Cosecha superara los mil pesos de beneficio. 
Muchas gracias a la Comisión organizadora y a 
todos los que en una u otra forma prestaron su 
colaboración. 

Asamblea de Iglesia. — El domingo 16 de 
enero, y después del culto de acción de gracias 
en la Fiesta de la Cosecha se llevó a cabo la 
Asamblea Anual de la Iglesia de Paysandú. Se 
encontraban presentes 41 miembros electores 
los que, oídos los informes de actividades y fi 
nanciero de la Iglesia, los aprobaron luego de 
examinados algunos asuntos especiales. Delega¬ 
do titular a la Conferencia a realizarse en Ta¬ 
rariras fué nombrado el Sr. Abel Rochon y co¬ 
mo suplente el Sr. Dino Negrin. 

Valdenses en Tacuarembó. • — A unos 65 ki 
lómetros al sureste de la ciudad de Tacuarem¬ 
bó sobre la ruta 26 que va a Meló, hay un gru 
po de unas 8 familias valdenses. La mayoría 
ubicadas en la estancia “El Rincón”, de “Ex¬ 
plotaciones Rurales”, y otras algo más adelan 
te en Paso del Borracho. Estas familias fueron 
visitadas por el Pastor y señora durante los 
días 10 al 14 de enero. 

Fueron celebrados dos cultos: uno en casa del 
señor Claudio Galland, en la estancia, y otro a 
orillas del río Tacuarembó, en cuya ocasión se 
celebró también el bautismo de Alicia Mabel, 
hijita de los esposos Rogelio Robert-Gladys Gey 
monat. Estos hermanos de Tacuarembó expre 
saron su aprecio por la visita del pastor y su 
deseo porque se realice con más frecuencia. 

Enfermos. — La Srta. Olga Gonuet, (Col. Be 
rreta), deberá guardar cama por un tiempo de¬ 
bido a una afección a la pleura. 

En la ciudad de Salto, tuvo que someterse a 
una delicada intervención quirúrgica la señora 
Maruja Torres de Long, de la localidad de Cha 
picuy., 

La Srta. Vilma Davyt (Nueva Valdense), si¬ 
gue asistiéndose en Montevideo, después de la 
operación a que tuvo que someterse de la cual 


PAGO DE DIVIDENDOS 

Avisamos a los señores accionistas que desde la fecha se abona en 
nuestras oficinas el dividendo correspondiente al 8? ejercicio, aprobado 
en la asamblea General Ordinaria realizada el 6 de noviembre de 1954. Pa¬ 
ra su cobro se ruega la presentación de los títulos de las acciones. 

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12 


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Febrero 1® de 1955 


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va mejorando lentamente. Nuestra simpatía 
cristiana hacia estos enfermos y que su fuerza 
moral y su confianza en Dios se mantengan vi 
vientes en esta experiencia. 

TARARIRAS. — Enfermos. — Regresó a su 
hogar, operada, la hermana Hortensia Pagalday 
de Long; sigue mejorando, operado en Monte¬ 
video, el hermano Emilio Rivoir Tourn; después 
de algunos días de cama, se encuentra restable 
cida la esposa del Tesorero del Consistorio, do- 
fia María U. de Rostagnol S. 

Bautismos. — El domingo 26 de diciembre fué 
bautizada Cristina Irene Camacho, hija de Juan 
y de Albina Tourn. 


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Cirujano Partero. — Estación Tarariras. 

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D r. JUAN CARLOS ROSSEL. — Medicina Ge¬ 
neral y niños. — Colonia Valdense. 

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tudio: Juncal 1395, P. 4, Esc. 43. — Atiende 
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M ARIO a. PLAVAN BENECH. — Médico -Ci¬ 
rujano. — Rayos X. — Electricidad Módica. 
— Ex - Consultorio, Dr. Bounous, (Rosario). 

OMBUES DE LAVALLE: 


b r. ADOLFO ROLAND. — Dentista — Ciru¬ 
gía Odonto - Maxilar. — Tratamiento de la 
piorrea. — Ombúes de Lavalle. 


NUEVA PALM IRA: 


D r. AUGUSTO A. DAVYT REBUFFAT. — Mé¬ 
dico Cirujano. — Nueva Palmira. 

MONTEVIDEO: 


U RNESTO ROLAND. >— Escribano. — Paysan- 
dú 1840 bis. — Teléfono 47641, Montevideo 
— Atiende los sábados de tarde en Colonia 
Valdense. 


r\ r. VICTOR ARMAND UGON. — Cirugía ex- 

elusivamente. — Canelones 929, Tel. 83422. 

TT UGO ROLAND. — Abogado. — Estudio: 

Treinta y Tres 1334, P. 4, Ap. 7. — 

Teléfono 9-11-97. — Part. Paysandú 1840 bis. — 
Teléfono: 4-76-41. — Atiende los sábados de tarde 
en Colonia Valdense. 


Asamblea de Iglesia. — El domingo 9 de ene 
ro, tuvo lugar la Asamblea de Iglesia. Leído el 
informe, fueron nombrados los delegados a la 
próxima Conferencia, recayendo los nombramien 
tos en los hermanos Pablo M. Salomón, Julio 
Peyronel, y Carlosi H. Bein, como titulares; Pe¬ 
dro M. Rostagnol S., Eduardo T. Davyt y Abel 
A. Gonnet, como suplentes. Los Diáconos Julio 
Peyronel y Carlos Eduardo Gonnec, fueron ree 
Jectos para estos cargos. 

Fiestas de Cosecha. — Fueron fijadas las fe 
chas para las Fiestas de la Cosecha: en Tarari¬ 
ras, el sábado 19 de febrero, y en Artilleros, el 
sábado 26 del mismo mes. 

ARGENTINA 

COLONIA “EL SOM BRERITO”. — Grato 
acontecimiento. — Con modvo de celebrar 
se el 10V aniversario de la fundación de la 
Escuela Dominical “Centro”, acaecido el 12 de 
noviembre, la Unión Cristiana dedicó la sesión 
del domingo 5 de diciembre a recordar dicha fe 
cha; la misma se realizó en casa de don San¬ 
tiago Sager con asistencia de la mayoría de los 
socios y buena parte de simpatizantes. En tal 
oportunidad s-e ofreció un chocolate a los alum¬ 
nos, desarrollándose seguidamente un benefi¬ 
cio, el primero realizado por esta Unión, dando 
resultado satisfactorio. 

Enlace. — Contrajeron enlace matrimonial los 
jóvenes Alvina Yeske, Donaldo U. Tourn. ¡Qué 
el Señor bendiga este nuevo hogar! 

Velada de Navidad: La Unión Cristiana local, 
en colaboración con las Escuelas Dominicales 
“Sud” y “Centro”, presentó la tradicional vela¬ 
da de Navidad el 24 de diciembre por la noche, 
al aire libre, en el terreno que posee la Iglesia. 

A pesar del mal estado de los caminos (ese 
día llovió hasta mediodía), asistió un público 
numeroso. 

Como en años anteriores, se presentó un va 
liado programa de poesías, comedias, lecturas, 
etc., y como parte central de la misma el dra¬ 
ma en 6 actos: El nacimiento de Jesucristo. 

Por medio de estas líneas queremos hacer lle¬ 
gar nuestro más sincero y cordial agradecimien 
to a todas aquellas personas que en una u otra 
forma colaboraron con nosiotros. Cabe destacar 
que éstas veladas se hacen en forma ininterrum¬ 
pida desde la fundación de la Unión Cristiana 
(1947), salvo en 1950 en que fué suspendida de 
bido a un fallecimiento que enlutó a la mayor 
parte de las familias del grupo. 

Asamblea Anual. — El domingo 8 de enero se 
realizó la asamblea anual de Unión Cristiana 
Juvenil Valdense de Col. “El Sombrerito”, pre 
sentándose en dicha oportunidad el Informe 
Anual que dá alentadoras referencias acerca de 
las actividades desarrolladas por este grupo du¬ 
rante el año 1954. 

Especialmente queremos hacer llegar nuestro 
agradecimiento a las personas que nos visita¬ 
ron en 1954, pues estas visitas son muy apre 
ciadas por el beneficio en experiencias espiri¬ 
tuales que ellas dejan. Entre otros nos visita¬ 
ron el pastor Alberto López de la iglesia Me 
todista de la ciudad de Reconquista, el pastor 
Angel N. Peyró de la iglesia de los Discípulos 
de Cristo, de Barranqueras, Prov, Pte. Perón, la 
Sita. Nancy Morgan, de Resistencia, los estu¬ 
diantes Norberto Berton, Delmo Rostan y Nés¬ 
tor Tourn Arnold y algunos jóvenes unionistas de 
San Gustavo, Entre Ríos. 

La Comisión Directiva que regirá los destinos 
de nuestra Unión Cristiana durante el año 1955 


quedó integrada de la siguiente manera: Presi¬ 
dente Carmen S. de Hardy, Vice: Mario A. 
Tourn, Secretario: Telmo E. Tourn, Pro: Lía 
B. Bertinat, Tesorero: Francisco J. Geymonat, 
Pro: Osvaldo Sager, Vocales: Enzo Olivera, Is¬ 
mael Rubén Geymonat y Aurora N. Bertinat, 
estos últimos además fueron nombrados como 
Presidente Recreativo, Bibliotecario y Pro Bi¬ 
bliotecario, respectivamente. 

Y. R. G. 

In Memoriam 


“Yo soy la resurrección y la vida, el que cree 
en Mi, aunque esté muerto vivirá”. 

COLONIA “EL SOMBRERITO”. — El 2 de 

•enero, luego de soportar las alternativas de una 
muy breve enfermedad, falleció en la ciudad de 
Reconquista (a la que había sido trasladado pa¬ 
ra su mejor atención médica), Don Pedro Ale¬ 
jandro Tourn a la edad de 51 años. 

Después de residir en ésta se había traslada¬ 
do a “Campo Hardy”, Florencia, donde se ra¬ 
dicó hace variosi años. 

Al día siguiente de su fallecimiento sus res¬ 
tos recibieron sepultura en el cementerio de 
Florencia, donde las numerosas personas pre 
sentes fueron elocuente demostración de la es¬ 
tima que había sabido granjearse. 

Que el Señor brinde su compañía a sus fami¬ 
liares en este momento de prueba. 

Y. R. G. 

PASTORADO DEL NORTE. — El 4 de di 

ciembre falleció en forma inesperada en Fray 
Bentos el joven Juan Carlos Félix, de 17 años 
de edad, a causa de una meningitis fulminante 
Hacía pocos meses que se había radicado con 
sus padres: Julio Félix-Raquel Ugon, en la nue 
va Colonia Berreta. Era catecúmeno aventaja 
do y estudioso; de carácter jovial y franco, evi 
denciaba poseer ya una fe bien afirmada en el 
Salvador; apreciado por todos los que le cono¬ 
cían. Su partida sorpresiva dejó acongojados a 
sus padrea y hermanos, quienes supieron, no 
obstante, afrontar la prueba con entereza y re 
signación cristiana. A ellos y demás familiares 
les expresamos nuestra simpatía cristiana. 

TARARIRAS. — A la edad de 83 años, luego 
de algunas horas de enfermedad, dejaba esta vi 
da la anciana hermana doña María Rostagnol, 
Vda Caffarel, el 12 del corriente. Un numero 
so cortejo acompañó el día siguiente sus despo¬ 
jos mortales al cementerio local. Nuestra her 
mana era oriunda de Bobbio Pellice (Valles Val 
denses), desde donde viniera a la edad de 10 
años juntamente con sus padres y sus herma¬ 
nos don Miguel y don Francisco, que están con 
nosotros aún. Viuda desde hace poco más d- 
tres años, vivía en compañía de su hijo menor 
cuando le sorprendió el llamado supremo. 

Renovamos a sus hijos, nietos y al biznieto, a 
sus hermanos y demás familiares las expresio¬ 
nes de nuestra simpatía cristiana. 


¿Cuántos mueren sin conocer a 
Cristo? Vé y diles que Cristo ha 
muerto por ellos, para que creyendo 
en El tengan vida eterna.